Querido Diario…

No sé donde es, pero es lo último de tierra antes de entrar al Atlántico y que todo sea la inmensidad del mar.

Ya quiero ver a Shellcode; si no fuese tan pesado viajar para ella por tantas horas dentro de la transportadora, la habría traído. Le habría gustado correr sobre la nieve. Se que ha estado durmiendo en mi cama, mi mamá la ha dejado allí para que no me extrañase, y le marcaba por teléfono para que escuchase mi voz. Creo que mi mamá se está ablandando, mi mamá no dejaría a un perro en la cama.

Intenté trabajar, pero el internet falla mucho en los aviones; no pude conectarme a la VPN, así que me la he pasado viendo Mr. Robot; descargué muchos capítulos en el celular.

Querido Diario…

Lo siento, cada que tomo un vuelo sin pensar; recuerdo aquel día que te llevé al aeropuerto de Aguascalientes, y me pediste viajar contigo, te ofreciste pagar el vuelo, y que fuese contigo.

No podía, pero debí hacerlo. Perdón.