Lunes, 28 de Octubre de 2019: Sensishito y carismático

Querido Diario…

Después de desayunar, Janey y Lalo subieron a preparar sus maletas; no tardaron mucho. Bajaron con sus maletas listas; aun se veían cansados por la noche tan mala que habíamos pasado. Subímos las maletas al coche, y me ofrecí a llevarlos al aeropuerto.

De camino, Janey me enumeró todas las cosas de las que debía de cuidarme, y Lalo me iba describiendo los escondites, lugares de venta de armas, drogas, bares turbios e ilegales; donde tenía que acudir en caso de problemas. Luego me dio una hoja con varios contactos que, me dijo, me podían servir en caso de alguna cosa grave en la que me metiese.

Los dejé en el aeropuerto, y me quedé hasta que me dijeron que ya estaban despegando. No fuese a ser que de pronto regresasen. Volví al estacionamiento, y avance de vuelta a donde el Airbnb.

Empecé a manejar paralelo a Ontay, ¿qué iba a hacer?, para ser sinciero no lo tenía muy claro.

Mientras iba manejando de regreso, iba distraído viendo las calles; Tijuana es una ciudad caótica, se respira la inseguridad, y; a pesar de ser tan parecida a la Ciudad de México, sentí una diferencia muy importante. Mientras que la Ciudad de México tiene sitios que pareciesen ajenos unos de otros, como Polanco vs Ecatepec; Tijuana era muy homogénea.

Mientras manejaba un taxista, que iba en el carril del autobus y tuvo que salirse de emergencia, casi provoca que choqué con él por meterse sin fijarse a mi carril. Le flasheé las luces altas, como diciendo “fíjate”, a lo que él, respondió con una señal con la mano. Bueno, en eso Tijuana se parecía a la Ciudad de México.

Mientras estába parado en un alto, me di cuenta de algo; el taxi de enfrente tenía una estampa, como si fuese una marca, otros taxis la tenían, y recuerdo haberla visto en algunos negocios. De inmediato, creí saber que era esa estampa.

Le tomé una foto y se la mandé a Fab para que buscase información de ella; un alto más tarde, me había respondido con lo que imaginé. Esa calcomanía identifica los negocios que trabajan con “los dos bosses”. Por lo tanto, ese taxista, debía ser una mula, y era muy probable que supiese en donde podía localizar al brujo del cártel.

El taxista, frente a mi, manejaba excesivamente lento, así que le flasheé de nueva cuenta las luces altas para que avanzace, a lo que volvió a responder con la mano. Entonces, toqué el claxón. De alli en adelante no dejó de burlarse, mientras frenaba de momento para forzarme a chocar con él por alcance.

Seguímos avanzando, casi a vuelta de rueda, yo con las luces altas cegandolo y viendo como reflejaban en su espejo retrovisor, mientras oprimía el claxón; él burlandose. Llegamos al final de la avenida que lleva a Ontai, y mientras paramos en el alto, quedamos tan justos, que el quedó pisando la cebra. No pudo hacerse en reversa, no pudo esquivarlo sin arrollar a alguien; por el retrovisor, vi como cerró los ojos, y entonces un autobús que tenía el verde impacto de lleno contra él por la derecha, haciendo girar el taxi mientras algunos peatones salían volando por los golpes.

El chofer del autobús se veía afectado, la cara de alguien que sabe que ha hecho algo muy malo; aunque en realidad no era su culpa. Saqué de la guantera una de las pistolas que me dió el amigo de Lalo, y baje, caminando hacia el taxi.

- No mam$%&, no mam$%&, no mam$%&... llama a una ambulancia - le dije al chofer del autobús
- Neta, yo no lo ví, ese gü$%& se pasó el alto - la desesperación lo estaba tomando
- Si, yo me di cuenta; ahorita que venga la tira yo les digo.. pss.. igual a la gente que atropelló, pues se dieron cuenta. No te preocupes por eso, pero correle, llámale a la ambulancia

Asintió con la cabeza y corrió hacía el autobus.

El taxi había sido completamente compactado del lado derecho, y al girar golpeó con el camellón, también sumiendose toda la parte delantera. Me acerqué a mirar, la pierna izquierda estaba atrapada entre el metal, mientras que la derecha había sido atravesada por la palanca de velocidades, y de ella emanaba un chorro de sangre que ya habia tintado el asiento.

- Ayúdame, por favor.. ayúdame, quítamelo, quítamelo.... - su rostro, era una estampa de dolor, su respiración agitada, los gritos, las lágrimas

Abrí la puerta del lado del conductor, tomé su brazo izquierdo y pusé la mano sobre el cierre de la puerta; la cerré, tan fuerte, que pude escuchar como la muñeca se fracturó, y sus gritos fueron tan fuertes, que tuve que mirar alrededor para ver que nadie viniese. Pero no, la gente estaba enfocada en los peatones, aunque por fortuna, sólo eran leves rasguños.

- Estoy buscando al Gran Brujo del cártel 
- ¿Eh?, ayudame pen%&/() - mala forma de perdir las cosas, dejé caer mi peso sobre la puerta, la mano se empezaba a poner morada
- En la guantera, hay una libreta, es el directorio de todo el cártel

Me estiré para poder sacar la libreta, estaba tan afectado el taxi que era complicado abrir la guantera. Lo saqué y lo empecé a hojear, este directorio era el sueño de cualquier policía; todos y cada uno de los contactos de criminales, con direcciones, teléfonos, casas de seguridad… bueno, puede que ellos lo sepan y no quieren saber que lo saben.

Encontré la dirección del Gran Brujo, la arranque y avente el directorio a la parte trasera del taxi.

- ¿Quién eres dijo de tu pin$%&/( mad$%&/?, vas a valer ver$%&/ nada más que salga de aquí de voy a matar, hijo de tu chi$%&)
- ¿Salir? - que persona tan graciosa

Le pusé la Glock en la garganta… y ya no hubo más dolor.

Llegué al Airbnb, encendí la tele, y me acosté con Shellcode en la panza. Mientras me daba mordiditas en los cachetes, pusé las noticias.

“Una tarde violenta en Tijuana, un repartidor de droga que manejaba un taxi sobre Av. Revolución, es asesinado a plena luz del día, luego de haber ocasionado un accidente con múltiples heridos. Las autoridades no tienen pistas, por el modus operandi se cree que pudo ser un desertor de la Marina que trabaje para un cártel rival. Seguiremos informando”,

¿Marina?… hum… tomaré eso como un cumplido.

Querido Diario…

Lalo me marcó, eso era raro, Lalo nunca llama

- Augustus Inc. Pizza Factory, diga
- ¡Mataste a una mula! - por su tono alarmista, creo que estaba preocupado
- No tenemos de ese sabor joven, ¿no quiere una hawaianna?
- ¿Estas loco?, ¿no tienes otras formas de investigar?
- ¿Rapidez o presición?
- Pues, pues.. las dos
- Relaaaaajate joven, todo está bajo control
- Claro, por eso está perdido el Becario
- Detalles joven, detalles... ahorita lo arreglamos, dame 5
- Ya pasaron días
- Días dije, no minutos
- Hum... - colgó

Lalo se paró y camino alrededor del Red Team, estaba seguro que había sido mala idea dejarme sólo; pero Aldo lo había traido de regreso, y no sabía que había sido porque yo se lo pedí. Mom de casualidad iba saliendo de su oficina, y se encontró con él en el pasillo

- Oye boss, ¿sabías que Belindo está en Tijuana?
- ¿Tijuana?, no; ¿qué hace allí ese cabr&/(? - dijo Mom confundido
- Se nos perdió Lalo 2, y fue a rescatarlo
- ¿Lalo 2?
- Si, el Becario
- ¿Tenemos un becario llamado Lalo 2?
- No, en realidad el becario se llama Lalo 3, Becario ya no es becario
- ¿Cómo? - Mom no tenía idea de que le decía
- Bueno, no importa... lo importante es que Belindo va a hacer algo medio suicida, y necesita ayuda; y a mi me regresaron; yo creo que debería de ir
- Hum... él lo puede resolver
- Pero, pero, pero... 
- ¿Crees que Belindo está con nosotros porque sea muy bueno?, no... pero siempre lo consigue.. o casi siempre
- Pero es suerte, se le va a acabar
- Mientras el diga que puede, nunca falla, el asume que puede.. y el día que nos diga que no puede, entonces ese día si nos preocupamos
- ¿Por qué todos tendremos que ir a defenderlo?
- No, porque ese día voy a tener que conseguir a uno que si sepa, ¿y sabes cuanto cobran eso?, ¡mucho!, son muy caros; asi que confiémos en que él siempre dirá que si
- Hum... ok, me voy a preocupar allá con los demás
- Excelente

Lalo entró al Red Team, consternado y se paro frente a Janey

- ¿Qué te dijo Mom?, ¿vamos de regreso?
- No sé que tiene Belindo que todos confían en él... creo que la gente no lo conoce bien, porque yo no confiaría en él
- Hum... tiene mucha suerte, mucho carisma, te engatuza bien... tengo que aceptarlo. Yo aun no sé como fue que me convenció de volver aquí
- Creo que voy a ir pidiendo unas flores para la esposa de Becario, y hay que aprovechar que hay pan de muerto para ir armando el velorio

Viernes, 25 de Octubre de 2019: Fuchi, Guacala, te voy a acusar con tu mamá

Querido Diario…

Lalo se encontraba dormido en una de las habitaciones; en sus sueños se mezclaron tantos recuerdos de Tijuana con perturbaciones que ahora reinaban en su mente.

Lalo era iztapalapense, lo que quiere decir que nació con talento para el crimen, sin embargo, la mayor parte de su vida tuvo una vida normal. Un día, aun no sabe como, terminó en una universidad, y tiene un grado de ingeniería, y… está titulado. Sin embargo, #viejastodassoniguales, tuvo que mudarse a Tijuana, en donde sólo había dos trabajos; streeper y sicario.

A pesar de que su increible cabello sedocito, no pudo obtener trabajo como streeper, por lo que tuvo que escoger la opción B.

Lalo empezó desde abajo, tenía que desaparecer a gente sin relevancia. A veces sólo le encargaban ir a cobrar deudas a repartidores de Bimbo, Pepsi, Corona; que también repartian otras mercancias y habían fallado en algo; sin embargo en una ocasión el hijo de uno de los jefes le pidió un favor.

Un día antes se había peleado con un tipo en un antro, había perdido un diente y quería vengarse. Sin embargo, hacerlo directamente no era de hombres, por lo que para incubrirlo como un simple atentado del narco; Lalo se encargaría. Cuando Lalo examinó la posición, el otro tipo no era nada sencillo, tenía 10 escoltas bien armados. Poniendo como pretexto que ir a pie era muy complicado, porque tenía que cargar con todos los cartuchos para el trabajo, pidió el helicóptero de la familia del jefe, lo artillo y lo demás es historia.

Las noticias hablaron de un gran incendio causado por un ataque, calificado de terrorista, donde un sujeto aun no identificado había matado a 10 guardias fuertemente armados con ametralladoras. La única pista que se tenía del piloto, era un peluche de Mexicobalita, por lo que la policía local le apodo, “El Mexicobolita”.

Después de eso, Mexicobilita, se hizo famoso; cada vez empezo a tener más trabajos; hasta que se convirtió en uno de los sicarios de mayor confianza de los jefes, y empezó a ser responsable de la logistica de paso de “zucaritas” a EEUU. Sin embargo, a pesar de todos los problemas que tuvo que hacerse, unos años más tarde regresó a la Ciudad de México, sin nada y buscando que hacer.

A diferencia de Tijuana, una tierra sin ley, en la Ciudad de México la gente era civilizada; los “jefes” locales usaban traje y corbata, y las negociaciones implicaban bitcoins, wallets, redes, bases de datos… Mexicobolita desapareció, de nuevo era sólo Lalo.

Un día, nadie sabe bien como, ni siquiera el mismo; dejó un trabajo como analista de seguridad informática, y conoció a Mom. Mom inmediatamente lo aceptó, Mom tiene talento para detectar la turbidez e ilegalidad. Incluso, durante un cierto periodo antes que yo, Lalo fue el lugarteniente de Mom.

Sin embargo, y si lo sabré yo; los rostros jamás se olvida, las lagrimas, los ruegos, el último quejido, los nombres, las fotografías que a veces tienes que llegar a ver. Jamás se olvidan, los conservas en tu mente guardados, y salen en el peor momento. En mi caso, durante las noches que no puedo dormir y recuerdo cada momento de esos días. En el caso de Lalo, cada que ve una Heineken.

Haber vuelto a la ciudad no le hacía bien, empezó a soñar con todos esos trabajos sucios que tuvo que hacer. Soñaba el día del helicoptero, la gente correr por las calles, y el disparar a todo lo que se movía, sin poder diferencias entre guardaespaldas y civiles; los policías, soldados, marinos, la DEA… había un punto donde dejó de contar, sin embargo, podía recordarlos.

En sus sueños, Lalo, el Méxicobolita; quería parar, pero no podía. Esta vez no por un jefe, había algo que le ordenaba matar. Un ser, sin rostro, alto, sin mirada, frío, sin expresiones; que le obligaba a seguir, o sino le haría daño a él y los suyos; y tenía que seguir, una y otra vez, cada vez más sádicamente, para hacer sentir feliz a ese ser.

Cada que mataba a alguien, el Mexicobolita debía de volver a mostrar la evidencia de lo bien que lo había hecho, esperando que en algún punto; ese ser le permitiese ser libre, pero en vez de ello, lo único que conseguía era obtener otra nueva misión, más y más horrible. Mexicobolita… Lalo, quería parar, pero no podía, no podía parar, la única forma de parar era la única forma que conocía.

Acudió a la casa de este ser, llevó sus evidencias, y antes de que pudiese obligarlo a algo nuevo, Lalo giró y apunto con su M16, vació el cartucho completo; y por primera vez, vió una expresión en este ser, en esta cosa… una sonrisa, porque había conseguido lo que quería, sacar lo peor de él.

Lalo despertó, aterrado, sin poder diferenciar entre realidad y sueño; tomó su arma y disparó tres veces a la primer sombra que vió; fue entonce cuando lo escuchamos.

Janey y yo subimos las escaleras para saber que sucedía, mientras íbamos avanzando encendía cada lámpara hasta que llegué a la habitación de Lalo; detuve a Janey unos metros atrás de mi, por si un disparo salía, fuese hacía mi y no a ella, y lo suficientemente cerca para poder cubrirarla en caso de que algo malo pasase.

Encendí la luz y vi a Lalo sentado junto a la cama, su rostro estaba lleno de lágrimas, el fúsil aun estaba en sus manos. Con la mirada le dije a Janey que esperase fuera, no sabíamos que pasaba. Lalo jamás había perdido la razón de esta forma, todo lo contrario, él siempre ha sido un asesino mucho más fiable que yo.

Su rostro… estaba afectado….

Me senté a su lado… y poco a poco fui retirando el fúsil de sus manos, no opusó resistencia. Lo dejé a un lado y de reojo, busqué algún otra arma que pudiese tener. No la tenía.

- Joven, ¿que pasa? - casí susurre
- ¿Cuantos?, ¿cuantps?, dime cuantos - me miró intentando sanar su alma
- Cuantos, ¿qué?
- Lo sabes, ¿cuantas miradas vez en tus sueños?
- No lo sé, no te miento cada que te lo digo; jamás volteé a ver, no era algo que quisiese saber
- Yo no sé, no recuerdo... no puedo recordar. Un día, empecé a hacer una lista en Excel, no pude recordar todos, pensaba que si, y recordaba de pronto, más y más; nunca terminé la lista. Desistí

Lo entendía, más de lo que me hubiese gustado entender. Janey en la puerta me hizo señas para pasar, y asentí. Ella se sentó a su lado y empezó a platicar con él. Me pusé de pie y salí de la habitación.

Fui a la habitación, Shellcode aun roncaba, la abrace y le besé la cabeza. Podemos ser turbios e ilegales, pero… esto era un demonio, eran cosas a las que no podía exponerlos. Saqué el celular, y le marqué a Aldo.

- Bueno... 
- Que onda mi buen Augusto, ¿cómo estas?
- Bien
- ¿En que te ayudo?
- Necesito un favor
- Dime
- Haz que Karen y Lalo regresen
- Pero te estaban ayudando, ¿no?; yo por mi no tengo problema
- No, yo sólo recuperaré a Lalo Papá, pero llévatelos a los dos. No estamos para perder gente
- Hum... ok, entiendo. Esta bien mi buen Augusto, no te preocupes; yo lo checó.

Querido Diario…

A la mañana siguiente bajamos a desayunar, los tres parecíamos pandas por no haber dormido casí, sólo Shellcode se veía con energía.

Mientras escribía en el celular, no pude ocultar una pequeña sonrisa de complicidad, que Janey inmediatamente notó; de golpe, me arrancó el celular de las manos, y leyó mi conversación con Nemux

- ¡Belindooooo!, fuchi, guacala, te voy a acusar con tu mamá - Lalo no entendió que pasaba
- ¿Ahora qué?
- Mira, esta lavando dinero con Nemux
- Joven, fuchi, guacala; puedes ser asesino, vendedor de almas, traficante de órganos, hacer negocios turbios y dar calentaditas, ¿pero falsificar facturas?, eso es crimen organizado del malo - Lalo no era bueno manejando su sarcasmo
- ¿Por qué están lavando dinero?
- Hum... pues, Nemux necesitaba un favor, yo necesitaba un favor; y pues, una cosa llevó a la otra... y pues, henos aquí. No era mi intención, pero el entorno me obligó a ello
- Hum.. no sé si creerte joven, eres muy turbio - Lalo me pusó ojos de chino
- De verdad, yo sería incapaz de cometer un delito, pero psss.. no puede hacer nada

Nos empezamos a reír.

Entonces les llegó un mensaje a ambos, yo sabía que era Aldo. Pusieron cara de preocupación porque me quedaría sólo y me dieron una y mil recomendaciones; pero les dije que no se preocupasen por mi. Yo regresaría con Becario.

Martes, 22 de Octubre de 2019: Hace un año… pasó lo de Ottawa

Querido Diario…

En la habitación de al lado Janey se despertó por el frío. No había suficientes cobijas, y yo me había quedado con la mayoría, porque yo necesito de muchas cobijas para dormir.

Sin poder conciliar el sueño, bajó a la sala del Airbnb, tomó un poco de leche y se quedó mirando a la ventana. El Airbnb se encontraba en un fraccionamiento cerrado, hasta cierto punto se veía un sitio tranquilo, de esos sitios muy familiares, con jardines, juegos para niños, y vigilancia a la entrada. Probablemente en otro momento, Janey, habría subido a despertarnos para empezar a hacer la lista de la “carnita asada”, comprar unas pizzas, pedir alcohol al Rappi, y poner La calle de las sirenas; pero aunque a momentos parecía no importarnos, ninguno olvidaba que teníamos al Becario perdido.

De entre la calle, unas luces a través de la ventana, iluminaron la sala. Sin embargo Janey no alcanzo a ver ningún coche sobre la calle al asomarse entre las persianas. De pronto, alguien tocó la puerta; a las 3am.

Janey no abrió completamente, sólo entre abrió y la puerta se quedó atorada con el pestillo de la cadena. Frente a la puerta, había dos niños; vestidos con ropa de los 20’s. El niño con un traje tipo marinerito, boina, shorts, calcetas blancas hasta la rodilla y zapatos negros; la niña, usaba un vestido floreado, calcetas con olanes, y una diadema de flores.

- Hola - dijeron en unísono cuando Janey los miró
- Hola - respondió Janey, que luchaba por recuperar la vista después del resplandor
- ¿Nos dejarías entrar un momento?, hace frío, nuestros papás vendrán a recogernos
- Hum... ¿de dónde vienen?, ¿dónde están? - respondió Janey un tanto confundida; pero no obtuvo respuesta

Los niños se miraron entre si, sin responder. Y unos minutos más tarde, que parecieron una eternidad, volvieron a decir en unísono.

- Nos dejarías entrar un momento?, hace frío, nuestros papás vendrán a recogernos

Janey quedó confundida, pero sólo pensó “que niños tan raros”, cerró para retirar el pestillo de la puerta, y finalmente los dejó pasar. Les indicó que podían sentarse en la sala, y puso en la mesa de centro el control remoto, en caso de que quisiesen ver la televisión. Entonces, el niño se acercó un poco más.

- ¿Me dejas pasar al baño? - le dijo, pero sin levantar la vista. Siempre mirando al frente.
- Si, está acá - Janey caminó hacía las escaleras, para indicarle donde estaba el baño. Encendió la luz por él, y le cerró la puerta

Mientras Janey se quedó parada en la escalera, esperando a que le niño saliese. La niña se sentó en el sofá

- Si quieres puedes prender la tele, dejé el control en la mesa - casi gritó

Sintió como el estomago se le revolvió, y el pánico la invadió. La niña no respondió, pero se giró hacía ella, y al fin; Janey pudo ver su rostro, o más bien, no pudo ver su rostro. La cara de la niña era como una esfera, desdibujada, no tenia rostro. Los ojos se le veían como dos manchas negras sobrepuestas sobre lo que debería de ser sus cuentas, no tenían boca, mi expresión. Janey estuvo a punto de gritar, de no ser porque la puerta del baño se abrió.

El niño salió agradeciendo, sin girar la cara hacia Janey, pero de perfil; pudo ver que tampoco tenían rostro. Caminó hasta donde estaba la niña, que se puso de pie; y giraron al mismo tiempo para verla y decirle, una vez más en unísono.

- Nuestros padres han llegado. Adiós

Y los niños, sin esperar a que ella reaccionase salieron de la casa.

Nuevamente la luz iluminó la sala, Janey corrió hacia la puerta y sólo alcanzó a ver como los niños se subían a un coche, que se veía muy antigüo color negro. Estaba fuera de si, quería gritar, pero no salían gritos, quería llorar, pero la presión en sus sienes era tan grande que no podía llorar.

Corrió hacia el baño para revisarlo, todo parecía normal. Sentía su corazón latir tan fuerte, que sus oídos saltaban de lo agitada que estaba. Entonces, sintió algo escurrir de nariz. Se llevó la mano a ella para limpiarse y quedó manchada de sangre. Rápidamente se giró hacia el espejo para saber que tenía, y entonces, vio algo diferente.

La mañana de ese día, antes de ir a recoger las armas con El Oscar, Janey se había lavado los dientes en ese espejo y había visto su reflejo. Ahora que de nuevo se veía frente al espejo, no vio nada. El espejo estaba opaco; había perdido la parte reflejante, era sólo un pedazo de vidrio gris.

Lentamente se fue desplomando en el suelo, y empezó a llorar.

En mi cama, aun con el miedo en la garganta, aún sin reaccionar, escuche el llanto de Janey, rápidamente me incorporé. Y baje las escaleras corriendo; vi las luces de la sala encendidas, y busqué por todas partes intentando ubicar de donde provenía el llanto, hasta que encontré a Janey acurrucada en el suelo del baño.

- ¿Karen?, ¿qué pasa? - estaba completamente dura, no podía moverla de los brazos, estaba congelada, paralizada

No me respondió, sólo lloró, lloró… lloró.

No supe que hacer, sólo me le quedé viendo, esperando a que dejase de llorar para que me explicase que era lo que le pasaba.

Querido Diario…

Mientras estaba allí, esperando… escuché un golpe en la parte de arriba; como si algo se hubiese caído. Mi impulso fue correr hacía arriba para buscar a Lalo, pero giré y vi a Janey, completamente en shock y me contuve.

Empecé a escuchar ruidos, pero no podía dejarla. Entonces, escuchamos disparos; uno… dos… tres… Janey salió del shock y me miró aterrada; ya no por el miedo de lo que hubiese visto antes, sino por miedo a que algo le hubiese pasado a Lalo; se levantó de golpe y entonces los dos subimos las escaleras para saber que sucedía.

Domingo, 20 de Octubre de 2019: Pwnagochi

Querido Diario…

Viajamos a Tijuana para el plan de rescate de Lalo 2. Salímos de la casa y rentamos un Arbnb, para que también Shellcode pudiese viajar con notroso.

Manejamos el camino sin mucho contratiempo, hasta cierto punto, guardamos silencio todo el camino. Intentando no recordar lo que mal que nos había ido los recientes días, por intentar ser millonarios.

Llegamos al Airbnb, y dejamos las maletas. Shellcode se quedó en el jardín jugando con el perro del dueño, mientras Lalo dijo que necesitabamos ir por “materiales”.

Manejamos sobre Av. Juárez, Lalo nos pidió dar vuelta a la derecha, hasta llegar a una casa rosa de dos pisos. Nos estaciomos en frente, todos se nos quedaban viendo, lo cual me empezó a poner nervioso.

- ¿Tienes seguro? - me preguntó Lalo
- Hum.. si, pero como si no lo tuviese. No es precisamente la mejor aseguradora el mundo
- Huy joven, bueno... confiemos en los dioses

Caminamos hacia la puerta. Había un tipo con el pie recardado sobre la pared, tenía un sobrero de paja pequeño, lentes oscuros, y al pararnos frente a él, nos barrió de arriba a abajo y nos dejó pasar. Una vez dentro, estabamos en una sala que habría parecido la de cualquier abuela mexicana que se respete. Con carpetas de tela blanca en cada una de las mesas, y pláticos sobre los sofas.

- ¿Digan? - un tipo muy delgado, que olía a cigarro apenas entró a la pasa, y tatuado en toda la frente se dirigió a nosotros
- Venimos con Oscar - respondió Lalo
- ¿Quién lo busca?
- El Mexibolita - el tipo se rió y nos dió la espalda
- Ese vato esta muerto - Lalo se le acercó rápidamente y lo estrelló contra la pared
- Le hablas a Oscar, o tú vas a estar muerto

El anfitrión cruzó la puerta corriendo

- El vato - imité el acento del anfitrion
- Calmate "llegar al Oxxo"
- ¿Hablas como cholo?
- Simón

Un tipo, también de playera blanca, flaco y tatuado entró a la habitación. Cuando vio a Lalo se empezó a reir, parecía no dar crédito de verlo allí. Finalmente se le acercó, hizo un extraño saludo con las manos, de esos como de película y Lalo nos presentó

- ¿Que pe$%&?, ¿dónde jalas? - dijo el tal Óscar - ¿allá con los jitomateros?
- Naaaaah.. ya dejé eso, trabajo... hum... en una organización turbia e ilegal, hago ciertos negocios. Este de aquí el lugar teniente - me señaló
- Hola, mucho gusto, que tal; un placer
- Hum.. - me miró de arriba a abajo - no parece como un lugarteniente
- Ñeeee.. tiene sus ratos... en fin, Óscar, necesito materiales. Venimos a rescartar a un valedor
- Claro, por acá

Óscar nos llevó dentro de la casa, pasamos la cocina y entramos a un cuartito al fondo. Había cajas por todos lados, enroscó un foco que aumbraba la habitación, y empezó a abrir las cajas.

- Elije lo que quieras, cortesia para el Mexicobolita

Lalo empezó a ver dentro de las cajas, y saco un AR15 y un M16; se los ajusto al pecho y vio su peso. Luego se metió una Glock a la cintura; y varios cartuchos.

- Joven, estamos en Tijuana, no en Irak
- Joven, ¿viste las noticias ayer?, eso pasa diario aquí; así que agarra también

Tome una Glock y me la guarde en la cintura

- ¿Una?
- Ya viste lo que pasó, mi mano izquierda ya no sirve para nada
- Joven, esto es Tijuana, no vas a salir vivo con una pistolita
- He salido vivo de peores sitios con una pistolita
- Oh si, Michoacán - lo miré con recelo, y tomé una segunda Glock

Después de que Lalo se disfrazace de Rambo, dijo que estaba listo, y cerró las cajas

- Eh, morrita, ¿tú nada?
- No, a mi me cuidan ellos
- Que confianda
- Este de aquí pasó 300 kilos de zucaritas al gabacho, este de acá fue torturado a -40 grados, no tengo de que preocuparme

Y Janey se salió un tanto molesta por la situación. Lalo se estuvo despidiendo de Óscar, y mientras íbamos hacia la puerta, rezaba porque el coche aún estuviese allí fuera; al abrir la puerta lo vi, y resistí la tentación de correr a abrazarlo y besarlo. Me resumí a apretar fuerte el volante y decirle “amado cochecito gay, no te vuelvo a abandonar así”.

Fuimos hacía avenida Revolución, y Lalo dijo que bajasemos; me daba mucho meido ver como todas las armas se le veían como si nada. Paramos frente a unos tacos y nos pasamos, alcancé a leer un letrero que decía “Tacos $1 dólar”.

- Dos de asada - dijo con voz mandona a quién atendía
- Dos también - pedí
- Cinco de suadero con poca salsa - vieron raro a Janey, Lalo la interrumpió
- Disculpe a la señorita, quiere uno de asada

Terminando de comer caminamos un poco por la avenida, intentamos evitar lugares a donde Janey nos hubiese metido, porque estabamos en una misión; y al final del día volvímos al Airbnb.

Shellcode estaba sobre el sofá, llegué a abrazarla. Prendimos la tele y nos quedamos en la sala viendo, algo así como una telenovela.

El día había pasado muy tranquilo, aunque seguíamos muy callados por el miedo a perder al Becario. Nos fuimos a nuestras habitaciones cada uno, y nos quedamos dormido.

Mi habitación era la principal, porque yo había pagado, creo que por eso. Shellcode se quedó dormida a mi lado, escuchaba su respiración en oreja, y sus ronquiditos. Pasó la noche y me quedé dormido.

Desperté en la noche, aunque no sabía bien que hora era. Escuchaba agua caer, tal vez una fuga. Me pusé los lentes de noche, y fui al baño, encendí la luz y vi de la regadera caer agua. Se me hizo entraño, cuando habíamos llegado no vi ninguna fuga, y usualmente los Airbnb suelen tener muy buen mantenimiento.

Giré la llave para cerrarla, pero estaba cerrando, y seguía cayendo agua; luego la abrí, cayó el agua, la cerré y dejó de caer.

- Que raro... - susurré

Apagué la luz y me fui a la cama. Shellcode ni se había inmutado, me quité los lentes, y justo cuando los dejé en el buró vi una sombra pasar. Me volví a poner los lentes pero no había nada, Shellcode seguía dormida, debió ser mi imaginación, si hubiese habido algo, ella lo habría notado.

Me volví a hacer bolita para quedarme dormido, y de pronto empecé a sentir frío. Escuche ruido, una puerta se abrió; pensé que sería Lalo o Janey entrando al baño.

Entonces sentí el peso sobre la cama, alguien había entrado a mi cama. Me cubrí con las cobijas.

- Ushquele a su cama

Escuché el carrazpeo de alguien, y supusé era Lalo

- Joven, deje dormir

Entonces lo sentí más cerca de mi, los ronquidos de Shellcode se detuvieron; y sentí un brazo sobre mi.

- Órale joven, ¿qué pasó?, yo sé que tienes rato de no ver a Tania, que psss...

Pero el abrazo siguió, y el frío.. sentía mucho frío a pesar de estar bien arropado. No sé cuanto tiempo pasó, tal vez 10 minutos, tal vez 20 minutos… me giré para saber que me abrazaba, vi una sombra y luego nada. La temperatura volvió a ver la misma, y los ronquidos de Shellcode empezaron.

Mi corazón latía tanto que me dolía, me pusé los lentes, saqué una pistola de bajo la almohada, y corte el cartucho; vi la hora: 3am.

Querido Diario…

Siento que estoy cerca, muy cerca… pero no he domido por eso mismo. Pero no soy el único, hay un panda que lleva tres semanas trabajando dos empleos, y empieza también a morir de cansanción.

- El lunes me la van a dar, y por fin algo de libertad
- Hay que bloquear todas las tiendas en línea, sino capaz que en vez de comoutadora, se vuelve ropa
- Tengo que comprar un vestido de fiesta
- Hum... - hice una mueca - ¡cierto!, Rafa
- Ah si Rafa me va a acompañar
- No, Rafa vive en Alemania, necesito pedirle que me ayude a comprar algo
- Puedes pedirlo a mi PBOX
- No lo envían a EEUU
- ¿Qué cosa turbia es?
- Un display
- O_o

Viernes, 11 de Octubre de 2019: Dos muertos

Quiero Diario…

¿Esta muerto?…

Me acerque a mi mimso, me incliné, me vi respirar; pero… ¿cómo podiá verme a mi mismo?. Intenté tocarme, y podía hacerlo. Sentía mi cuerpo, sentía mi calor… me jale, me golpeé; intenté hacerme girar, pero no podía hacerme despertar.

- No funciona así, joven

Esa voz… esa voz… me giré y lo vi allí, frente a mi, despeinado, con cara relajada; podía estar en la situación más estresante, y a él siempre lo vería tan como si nada.

- Becario...
- ¿Qué pasó joven?
- No lo sé, dime tú - le dije mientras me miraba a mi mismo
- Ouuu... eso se ve grave joven
- ¿Qué te pasó?
- No lo sé joven, de pronto desperté aquí en tu casa. ¿Y a ti?
- No lo sé, me dormí y de pronto estaba aquí... creo que estoy muerto... ¿estamos?

Vi la cara de Becario un poco triste cuando dije eso. Me acerqué a el, e intenté tocarlo.. a diferencia de cuanto intenté tocarme a mi mismo, no sentía calor en él; no puedo explicarlo, pero era como no tocar nada y al mismo tiempo tocar algo.

- ¿Qué es lo último que recuerdas?
- Muchas velas, blancas y negras; carne, calor...
- La casa de los narcos... encontramos algo... intentan invocar a un demonio llamano Mamon, el demonio de la destrucción
- ¿Y yo que tengo que ver?, joven.
- Creo que creen que eres una buena ofrenda
- ¿Y tú?
- No lo sé... usamos la ouija para buscarte, yo fui el vaso... creo que no volví
- Hum...

Becario se acercó a mi, y de pronto me movió el dedo del pie. Sentí como si el aire me faltase, y algo me jaló a algo profundo, como si cuando en el mar de pronto te ahogas. Los pulmones se me llenaron de aire y desperté.

Me levante de un salto, mire a todos lados, estaba yo, allí despierto… miré pero no estaba Lalo 2

- ¡Becario!, ¡Becario!, no donde sea que estes, no te preocupes, vamos a ir por ti... tu relajate, confía en mi

Subí las escaleras a buscar a Janey

- ¡Janey!, ¡Janey! - subí gritando
- ¿Qué te pasa loco?
- Tenemos que ir por Becario
- Si, ya sé, pero no sabemos donde está
- Vamos a volver a usar la ouija para encontrarlo
- Eso no sirvió
- Si sirvió, sólo que no sabíamos que había servidor
- ¿Eh?
- Me morí, y no me morí... bueno, no sé, algo raro pasó pero.... Becario... esta en algún sitio, dormido o algo así
- ¿Eh?

Querido Diario…

Necesitabamos de nuevo buscar a Becario, estaba en algún sitio. Haya pasado lo que haya pasado, algo me saco de mi, y con eso podíamos buscarlo; creo…

Lalo entró con el desayuno, confundido de verme..

- Joven, ¿hokeis?
- Gracias
- ¿Ahora qué pasa?
- Tengo un plan - dije, confiado de mi mismo
- ¡Oh demonios!
- ¿Qué?
- Voy a avisarle a Tania que puede que me maten hoy
- ¿Eh?
- Tus planes siempre son peligrosos
- ¡Ahhhhhh!, relaaaaaajate joven, tengo todo bajo control
- ¿Ah si?, ayer dijiste eso y perdímos al Becario
- Pero lo vamos a recuperar
- ¿Cómo?, ¿vamos a vender nuestras almas para recuperarlo del demonio ese?
- No nuestras almas, las de otros
- ¿Eh?
- A desayunar joven, nos vamos a Tijuana
- ¡Tijuaanaaaaaaaaaaaaa! - la alegría inundo su rostro, estábamos listos para la acción