12 de Febrero de 2019: De Samara a Moscú

Querido Diario..

Desperté sobre la 1am, estaba sudando, tanto que la pijama se sentía húmeda. Sentía tan vividos lo recuerdos de aquella tarde, sentía la sensación de duda, de deber; de no saber que haría.

Llevaba la tarde trabajando sobre los objetivos de la fábrica. Al terminar e ir de vuelta al hotel, me di cuenta que se acercaba un tipo hacía mi. Entré entre las calles, y terminé en un pequeño café. Allí me escondí, entre el retrete y un pequeño bote de basura. No entendía que decía al de la barra, pero supuse preguntaba por la persona que había entrado. Sentí que alguien se acercaba, pensé que era él; pero no. Era una niña y su madre, mientras veía por reojo al tipo buscándome o esperando a que saliese. Sabía lo que debía de hacer en caso de que alguien más entrase.

Corte el cartucho lo más lento y silencioso que pude, sabía que dispararía. Lo que aun no decidía era si sería a quién entrase al baño, o a mi, para evitar hacerlo contra alguien más. Cuando vi que se acercaba una niña con su mamá, sabía a quién sería. Verifiqué que el seguro no estuviese puesto y me lleve la Colt a la cabeza y cerré los ojos. Entonces desperté.

Había sido un sueño demasiado vívido… me lave la cara, me quité los lentes de contacto. Me había quedado dormido con ellos. Y me volví a ir a la cama para esperar me venciese el sueño…

Hace un momento abrí el celular, que curioso… eso pasó hace un justo un año.

Jueves, 17 de Enero de 2019: ¡No la chin$&@ ingeniero!

Querido Diario…

Todos los días, desde hace casi diez años, todas las mañanas, bebo al menos un Red Bull. Me es difícil recordar el día que no lo hago.

Lo sé, “me va a dar un infarto”, “me voy a morir”, “mucha azúcar”, “no sabes el daño que te haces”…

El primer día que bebí un Red Bull, fue en una tienda llamada Punto Rojo, cerca de Barranca del Muerto, estaba con mi amigo Rafa.

Un viernes antes, estaba sentado en mi trabajo, mi primer trabajo, y entró el gerente del área, y dijo “hum… BelindoFan estudio sistemas, Ingeniero, ahora usted es parte del equipo de aplicaciones, el lunes se me van a revisar una aplicación”.

Justo me gustaba hacer pentests, porque no me gusta programar. Pero al lunes siguiente, estábamos revisando 8 millones de líneas de código, de tres fabricas, en pruebas de aduana por una integradora, manualmente. Por eso bebí mi primer Red Bull, no podía darme el lujo de dormir.

El Ingeniero fue un buen gerente de área. Aprendí que un consultor jamás dice que no, que frente a cliente jamás se queda mal, que jamás se trabaja por dinero, sino por algo más; a leer todo el tiempo, que la imagen y opinión de la empresas no las crean los empleados, sino los ex-empleados, aprendí que “una pin$&@ aplicación se revisa igual, no importa que sea embebida, autenticación, autorización, validación de entradas, a ver, no se me apend$&@ ingeniero”… y aprendí que cuando alguien se va de un empleo a otro, no se le desea suerte, porque eso es demeritarle, se le dice “muchas gracias”.

Ingeniero, muchas gracias; lo voy a extrañar.