Confianza: segunda parte

Existen muchas forma para demostrar que alguien te importa. Que te importa de verdad.

Una de ellas es darte cuenta de esas cosas que nadie sabe, y que tampoco tuviste que decir. Como que es lo que siempre pides de beber, tus aromas y sabores preferidos, cuantas veces al día te lavas la cara, que podrías comer todo el tiempo, que haces cuando rechazas las invitaciones; o cual es tu mascota favorita y a que animal le tienes pánico.

Pero sin duda, la forma más sincera de decirle a alguien que te importa; es pidiendo su ayuda.

¿Por qué?

Es una sensación de que esa persona confía en ti. No es que necesite de ti; al contrario, que no te necesite es lo que genera la relevancia.

No necesitan de ti, pero; confían tanto para pedir tu ayuda. No necesitan de ti, pero eres la primer persona que cruza por tu mente cuando algo malo sucede.

Entonces sabes que esa persona es cercana a ti, sabes que es alguien a quién puedes saludarle todas las mañanas, pero no despedirte nunca; porque realmente nunca le dices adiós.

Cuando alguien te olvida, o se justifica no pedir tu ayuda de mil formas; recordándote lo que poco que confía de ti. No significa que no necesite de ti. Te muestra su desprecio.

Nunca perdonaría a alguien que hiciese eso. Y no porque no quisiese perdonarle, sino porque sería tal vez lo peor que podría haberme hecho; incluso peor que otras tantas cosas más.

0 comentarios en “Confianza: segunda parteAñade los tuyos →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *