Domingo, 12 de Noviembre de 2017: Mom

Querido diario…

Lo sé, he estado algo desaparecido. La tecnología no es como lo que mejor represente a sudamérica, así que he pasado varios días sin Internet, y en el mejor de los casos usando mi paquete de datos por 3G, porque en 4G no hay en Colombia, sólo en Perú.

Pues bueno, he estado bastante concentrado en pasar los 40 kilos de cocaína de Bogotá a Ciudad de México, comprometiendo la seguridad informática de El Dorado, y no, no ha sido fácil.

Eso sin tomar en cuenta que el jueves Mom me llevó a Perú a conocer a unos amigos, si literalmente así fue, fui a conocer a algunas personas interesadas en cosas truculentas. Era como ir a casa de un narco, primero unos tipos que trabajan dentro de una cava de vinos, luego un tipo que vende joyas y me presentó a una tal Nicole, que dicen es modelo. Y luego un tipo que trafica arte y vive en un piso enorme donde esta lleno de pieles extrañas.

Perú ha sido uno de mis viajes más extraños que he tenido, fuera de eso la comida es deliciosa. Conocí a un cheff que se llama James que apenas supo éramos mexicanos nos dijo “no se van a ir de aquí sin comer la carta completa”, salimos casi vomitando y prometiendo regresar a la hora de la cena.

Además es increíble la vista; tanto en Bogotá como en Lima la gente se queja de los cielos grises y el frío; que en realidad no es tanto, de hecho yo ando caminando sin suéter. Pero cuando les digo que donde vivo se llega a 50 grados entonces entienden porque prefiero el frío sobre cualquier cosa.

Pues vale, la vista en Lima me pareció increíble… en todas las playas que yo recuerdo uno mira hacia el mar y se alcanza a ver como el turquesa del agua que se generá por el nivel bajo de profundidad y luego, aunque sea a lo lejos, se alcanza a ver como se cierra la bahía, pero Lima no es así, en Lima sólo se ve el mar del mismo color y luego todo gris, la nada, absolutamente nada, si alguien allí se lo lleva el agua está muerto y su cadáver lo van a ir a recoger a Australia. Cuando le dije eso a Mom sacó a su celular y empezó a revisar Google Maps y me dijo “pues ya está el modus operandi, para que luego no te quejes que las bolsas de basura se rompen a medio trabajo”. ¡Plop!

Estuvo chistoso porque conocí a Mom en otro hum… contexto. A Mom lo conocí por un amigo, o ex-amigo, o que creí era mi amigo. En ese periodo de tiempo en realidad no platicamos mucho, sólo lo necesario, para Mom todos los negocios eran con ese amigo y para todos los demás que trabajábamos en ese entonces con Mom era con él. Después yo terminé en Mexicali y un día, gracias a mi abogado, Mom me buscó para un “trabajito”. Ese trabajito una empresa lo cobraría como en $80k dlls, un consultor lo habría cobrado en unos $200k pesos, y yo… bueno, yo no tenía para pagar $1200 pesos de renta, $300 de aire acondicionado y llevaba dos meses que mi única comida eran sobrecitos de avena con leche; así que le cobré $7k pesos. Cuando uno pasa hambre se vuelve muy poco exigente.

Cuando llegué a hacer el “trabajito” Mom me invitó a desayunar, en realidad lo único que pedimos fue café. Y abiertamente me dijo “¿qué has hecho?”, llevaba una noche trabajando y ya tenía el dominio de lo que me mandó a hacer, así que le mostré y me dijo “excelente, yo no sabía que tenías que irte a Mexicali, si hubiese sabido jamás te habrías ido. Pero el otro cab%&/( hijo de… no hablemos que no me di cuenta de mi error hasta muy tarde. Dime ¿qué quieres para trabajar conmigo?”; y me puso una servilleta enfrente.

Yo estaba tan mal en ese entonces que pedí la rídicula cantidad de $10k pesos mexicanos mensuales. Es en serio, estaba tan sumido en la pobreza después de mis aventuras de ser montacarguista, intentar ser obrero, tester de circuítos, barista, barman, ingeniero de QA que para mi se me hacía una verdadera fortuna. Era algo que ni cuando empecé a trabajar me dieron, pero de verdad estaba muy mal y lo único que tenía en la cabeza era “¿cuando iremos a pedir el desayuno?, llevo dos días sin comer”.

Tomó la servilleta y me preguntó si eran dólares, le dije que no; que eran pesos. Pensó que lo estaba chamaqueando, así que se río y me dijo que terminase el trabajo, y en la semana me daba una oferta que no podría rechazar.

Días más tarde envié mis resultados, evidencia y reporte. Recibí una llamada. Venía una cifra de 6 ceros, y me dijo “con la condición de que vengas a vivir a la Ciudad de México”, le dije que no, que mi única condición era vivir en Mexicali. Y me dijo que entonces me pagaría la mitad. Creo que para él eso fue poco, pero en Mexicali es un sueldo muy alto, así que dije que si de inmediato.

Luego me dijo que revisase mi cuenta, que ya estaba el depósito por mis servicios. Me había pagado más de los $7k pesos que había pedido. Y me dijo que me esperaban grandes cosas.

Así volví a tener contacto con Mom, luego me presentó como su asesor; y unas semanas más tarde se volvió realidad. Con Mom ya trabajaba alguien capaz de hacer ciertas cosas, pero que no se adaptaba a la forma de trabajo que él tiene; él necesitaba para asuntos personales a alguien sin ética, que hiciese lo que se debe de hacer cuando se debe de hacer. Y ese fui yo.

Todos dicen que Mom confía demasiado en mi, aunque mi principal objetivo es precisamente que confié en todos y no sólo en una persona. Estos dos días de viaje me di cuenta que en efecto, confía demasiado en mi, sobre todo después de presentarle a algunos amigos que hacen “negocios” en Sudamérica. Y como dijese mi abogado “a Mom le gusta el dinero” y a mi no me gusta morir de hambre durmiendo debajo del puente pando de Lázaro Cárdenas. Así que fuimos a conocer a todas esas personas de negocios, a platicar, a prometer, a hacer demostraciones en vivo de lo que podemos hacer… y hasta lo que no podemos hacer.

Conocí a otro amigo, que le vamos a llamar, mi futuro compadre y aquel que me va a presentar a Belinda… nos llevamos muy bien, fue muy gracioso y terminamos metidos en muchos problemas y aventuras. Quedó muy sorprendido que en un antro una tal Nicole que es modelo me empezó a hablar y borracha me intentó atacar y yo me quité y él la consoló, así qué pensó que lo había hecho por él; y desde ese momento me volví su amigo del alma.

Hoy de nuevo ya estoy en Bogotá, aun pensando en como le hago para pasar esos 40 kilos de aquí para allá sin acabar en la cárcel; El Dorado está lleno de cárteles que dicen “El tráfico de drogas se castiga con pena de muerte en estos países”, “El Dorado, 99% de los traficantes capturados” y “Piénsalo dos veces, te estamos observando”. Además de que cuando llegué el simple hecho de ser mexicano significó que me llevasen a los Rayos X, magullaran mi maleta (literalmente la aboyaron de un lado) y me preguntasen muchas cosas.

Extraño México, la tranquilidad y casi paralización de Mexicali y la seguridad de las leyes mexicanas…

En fin, así es la vida de un bug bounty hunter. Trabajamos para quién puede pagarnos, sin importar cual sea el trabajo.

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