Querido Diario…

Estefania despegó a la Wonder Woman. Debo admitir que no me siento cómodo en las alturas, pero al menos parecía que si había aprendido de su papá las habilidades de piloto.

Intentaba evadir sus preguntas, pero en algún punto tuve que responder, era ilógico estar allí volando en medio del Caribe, después de tanto tiempo sin vernos y no intercambiar palabras.

- Entonces, ¿sigues son las negociaciones turbias? - me preguntó 
- No, en realidad no. Llegó alguien más turbio que yo a la H. Organización... últimamente he estado un poco abandonado. 
- Nunca he entendido que clase de trabajo tienes
- Ya somos dos - era verdad, no lo terminaba de entender - ¿y tú qué haces con Don R?
- Mi papá, me mandó... dice que me ayudará a entender el negocio
- ¿Eh? - estas generaciones tan raras
- Si, ¿qué tu en las vacaciones de la escuela no ayudabas en algo a tu familia?
- Pues si, ordenaba los frascos de la alacena, pero no andaba aprendiendo negocios turbios e ilegales con un capo del Caribe
- Mi papá dice que me ayudará a formar el carácter
- [Inserte emoticón pensante del wassab]
- ¿Ya viste mi última película?

Estefania era a veces actriz, había salido 32 segundos en una película; pero no, la había visto. Aunque vi Frozen 2 el sábado.

- Hum... si, me encantó - mentí
- Lo sabía, y ya casi ponen en Netflix mi serie - ouuu... una serie - Ayyyyy.. si, te va a encantar, estuvo súper, súper genial la grabación. Y tú, ¿por qué vas a ver a R?
- Una señora me agarró a escobazos, y me dijo que si no volvía con mi amiga, usaría también el trapeador
- ¿Y por eso le pedíras ayuda a alguien tan poderoso en el Caribe?
- Tenemos confianza
- ¿Cómo fue que llegaste a estos lugares?, ¿acaso un día alguien te dijo "queremos que hagas explotar una fabrica de agua pesada" y sólo dijiste que si?
- Naaaaaah, obvio no - sonreí, con esa cara que sólo puede expresar algo "orgullo" - en realidad, les respondí que volaría la planta nuclear completa
- ¿En serio?, ¿y luego?
- Conseguí un empleo en el desierto
- ¿Y volaste la planta?
- Es algo discutible

Aterrizamos en Antigua, y bajé para cerciorarme que mi maleta estuviese en su sitio, nada más importante que mantener los calzoncillos limpios seguros.

Unas personas nos ayudaron a bajar, mientras que alguien se llevó mi maleta, «ohhh rayos, mis calzoncillos», pensé.

Habíamos aterrizado en lo que parecía una Hacienda, en medio había una casa enorme, bastante lujosa, y alrededor otras pequeñas construcciones, que por la hora de la noche no alcanzaba a distinguir bien. El olor a sal acababa con el encanto, nunca me han gustado las playas.

Seguí a Estefania hacia la casa, al entrar vimos un gran salón y entonces Don R salió a saludarme.

- Don Augustooooooo.... pero que milagro - apenas la puerta se abrió, me extendió las manos para darme un abrazo.

Don R es un tipo alto, no es viejo, pero no es joven; y cuando digo alto es alto de verdad. Siempre ha sido muy amable conmigo, es muy educado, y platica mucho. Lo conocí hace muchos años, cuando recién me había mudado a Mexicali. Él quería abrir negocios en México, pero no conocía a ningún mexicano, y me ofreció el trabajo. Finalmente no acepté, pues quería que estuviese en CDMX, sin embargo nos mantuvimos siempre en contacto. Cuando empecé a trabajar para Mom, formamos una alianza, y empezamos a realizar operaciones conjuntas por toda Latinoamérica, incluyendo Chile, donde Hereje también ha tenido que coordinarse con Don R para negocios turbios e ilegales, firmados con pizco.

- Don R, un gusto verlo por acá - le correspondí el abrazo
- Pasa, pasa... vamos al salón, que no tienes idea de que grupito nos espera

Caminamos a un salón más pequeño, las paredes eran estanterías llenas de libros, sin duda era de las casas más elegantes que he visto; incluso mucho más que la casa de Mom.

Al entrar me encontré a R3, un viejo amigo sentado, y a su lado a un militar; sabía que era militar por el uniforme, pero no lo conocía.

- Señor presidente, pero mire nada más donde lo encuentro, ¿cómo esta usted? - hice una reverencia fingida y saludé a R3 - no sabí que conocía a gente tan importante
- Pues ya ves, por acá la democracia no existe, aquí quién gobierna es el que sabe, y pues, yo soy el mejor
- Disculpe usted, pero creo que me salpicó algo de ego - le di un abrazo, mientras el volvió a tomar su asiento - recuerda que yo ya serví a un presidente, y trabajé para otro; mantén mi número cerca
- Y a los dos les fue muy mal, pero te tendré en cuenta - reímos, aunqu ese comentario no me agradó del todo
- Augusto, te presento a Hermenegildo, mi futuro ministro de guerra - le saludé con la mano

Don R estaba a lo lejos parado en su cantina, y me gritó desde allá

- Don Augusto, yo sé que a usted no le gusta, pero esto es el caribe, así que dígame ¿qué cerveza le sirvo?
- Erdinger Dunkel, por favor... pero vaya buscando hielo, que si vamos a conversar necesitamos alcohol de hombres, no de viejas... - miré de reojo a Estefania - bueno, ta.. no, no... es mexicana y es norteña; las mexicanas también beben alcohol del fuerte - me miró con odio
Me senté en uno de los sillones, y empezamos con algo de plática común y corriente; sobre todo nos centramos en halagos para R3, que en Enero habría de convertirse en presidente de un país cercano. Entonces Don R me preguntó sobre mi vista.

- Pfff.. pues no sé ni como pasó, ya sabe que yo soy algo despistado, pero unos tipos secuestraron a una de mis recursos más importantes, y pues.. vengo por ella
- Don Augusto, ha de tener usted mucho cuidado con esa gente, dicen que andan unos 100 canijos bien armados y se ve gente preparada; cuentan los rumores que son ex-milicias sudafricanas
- Hum... - no me llenaba de alegría escuchar lo peligroso de la situación 
- Mira Augusto, como sabes no puedo meterme mucho ahora con mi nuevo puesto, y R vino para acá huyendo de esa misma gente, pero he acordado aquí con el General, que te presten cinco de sus muchachos, los mejores; totalmente a tus servicios, además de la señorita aquí presente y R de proveerá en Costa Rica de todo el material necesario 
- Sinceramente es mucho más de lo que esperaba
- Nada, nada... vamos que los amigos sabemos que estas situaciones son complicadas. Vamos a brindar porque todo salga bien.

Pasamos un par de horas más platicando, sobre de R3 y su futuro bastante cercano como presidente, en un país cercano. La verdad es que jamás imaginé que R3 fuese tan importante, y no fue que me enteré hasta hace poco que vi las noticia entre mis feeds.

Ya pasada un poco la noche, R3 y el General se despidieron; Don R los acompañó hasta el salón mientras Estefania y yo os quedamos en el salón.

Estefania me daba la impresión de que no entendía en la casa de quién estaba, tomaba demasiadas confianzas. Se puso de pie y fue detrás de la barra de la cantina, que estaba ubicada en una esquina, y con un gesto me llamo.

Se puso un gorrito y delantal de tabernero que estaban colgados, y me pregunto:

- ¿Qué le sirvo señor? - imitó una voz grave
- ¿Señor? - pregunté, haciéndome el ofendido
- Tú tienes 29 y yo apenas 20; si hacemos el 2020 challenge, tu estabas hace 10 años saliendo de la universidad, y yo apenas estaba respondiendo chismografos en el cole - tenía razón, no lo había pensado así
- Deme un bourbon cantinera - dije, también exagerando mi voz
- Sale bourbon

Puso un vaso ancho frente a mi, y sacó un cubo de hielo; me sorprendió cuando vi que se dispuso a hacer una esfera de hielo con un cuchillo. Primero pensé «wow, esta niña fresa sabe cortar hielo», pero cuando empecé a ver como los trozos de hielo salían volando, me di cuenta que sólo lo había visto por allí y trataba de imitarlo.

Al final tuve un vaso con raspado en él, y el bourbon pintando el frappe. Ella pusó un caballito y se sirvió tequila, reposado; todo un limón y sal y me sonrió.

- Debes de saber que soy vieja, pero esta vieja es del norte, y los del norte no bebemos cerveza, también bebemos como los hombres
- Hum.. claro, yo tengo otros datos - le devolví la sonría, y entonces levante mi vaso - salud

Mientras Estefania se ponía colorada, sus ojos azules se ponían rojos; como de estudiante de Filosofia y Letras de la UNAM, y tosía por como el tequila le quemaba la garganta; Don R entró al salón y se acercó a la cantina.

- A penas los adultos se van, los jóvenes hacen fiesta. ¿Qué le haces a esta pobre muchacha Don Augusto?
- No se preocupe Don R, yo no le voy a hacer nada que no le guste

Don R estalló en risas. Don R siempre me ha mencionado lo mucho que le gusta México, por la forma en que nosotros tratamos a la gente, para él cada tres frases, nosotros decímos un chiste, siempre somos alegres, y sin importar lo difícil de la situación «jamás rajamos», como dice él, o como algún día le dijeron.

Cuando la cantinera al fin pudo recuperar el aliento le sirvió una Pilsen, una cerveza de Costa Rica, a Don R y los tres nos sentamos a platicar; en realidad de cosas sin importancia. Como lo mucho que siempre competimos regios y chilangos, o porque Monterrey es un rancho y no una ciudad. Ya pasada la noche Don R se levantó y dijo que se iría a dormir.

- Creo que también es hora de que me vaya, tengo en San José una reservación en el cómodo Florencia - exageré mi sarcasmo, minetras Don R se rió
- Imposible Don Augusto, tú te quedas, no pienso dejar a esta niña volar a esta hora. Ya mañana será otro día. Estefania te llevará a tu habitación y mañana dile a la servidumbre que te lleven a cabaña de los arcos; desayunaremos con mi hija y mis nietos. 
- Nuevamente le agradezco - suspiré y me di un poco de valor, probablemente era el fecto el alcohol - Don R, ¿puedo ser indiscreto?
- Todo lo indiscreto que quieras, pero recuerda que estamos frente a una señorita - dijo sonriendo
- ¿Por qué se vino para acá en vez de quedarse en San José?

Su cara cambio a alguien que recuerda con alegría el pasado, y sonrié mientras lo imagina.

- Don Augusto, le diré un secreto que pocos saben. Me estoy retirando y ya no quiero más problemas. Estoy vendido mi participación en todas mis empresas y dejando a socios. Pero no se preocupe Don Augusto, eso no termina los negocios, espero pronto visitarlo en Ciudad de México para platicar con Mom sobre el futuro
- Hum.. entiendo
- Ten mucho cuidado, esa gente es peligrosa... aunque, no dudo ni por un momento de ti
- Gracias, usualmente la gente me sobreestima igual que usted, no se preocupe, es un efecto encantador que tengo

Le sonreí y le despedimos. Me volví a sentar en el banquito alto de la cantina, miré a los ojos a Estefania, ya el tequila le había hecho efecto. DF 1 – Monterrey 0

Le escribí a Janey, para asegurarme que aun seguía viva. Estaba hackeando un banco… sólo le escribí que no se preocupase, mañana se armaban los tehuacanazos y regresaríamos a México, felices y contentos. Y esto sólo habría sido un mal trecho es nuestra vida Turbia e Ilegal

Estefania se fue a dormir, yo no tenía sueño, así que salí a caminar y entré al cine. Vi la nueva película de Woody Allen.

Entonces le escribí:

- ¿Te gusta Woody Allen?

Respondió con la foto de su itinerario.

Apenas estaba entendiendo el significado de la imagen, mi teléfono empezó a sonar. Estaba feliz, tan feliz que la imaginé tratando de ocultar su sonrisa sin éxito, un gesto muy usual en ella.

Querido Diario…

No podía dejar de escribir en ti, sin antes agradecer y felicitar a Ericka de Platzi, quién nos ha apoyado en la organización de todos los Meetups, nos ha ofrecido pizza gratis, y todas las atenciones posibles. Sin duda, ahora en su nueva posición en Bogotá, seguirá ayudando a conformar una gran industria de TI. Mis mejores deseos, y espero me inviten a actualizar el curso; que me voy a comer una changua y beber ron con los parses.

Gracias 🙂

- ¿No puedes dormir? - me preguntó, eran como las 4am
- ¿Cómo sabes?
- Lo adiviné, siempre estas despierto
- Hum... ahora más que nunca, si estoy despierto pienso en ella y sólo quiero cerrar los ojos para no pensar en ella. Y si estoy dormido, sueño con ella y lo único que quiero es que sea de día para dejar de soñar. 
- ¿Y... - la interrupí antes de que continuase, no quería hablar de eso con nadie
- ¿Por qué estas despierta?
- Estaba viendo Doctor Who
- ¿La 13va? :O
- No, me faltan aún unos del 12vo
- Yo también voy en ese, aunque no me gusta
- ¿El 12?, ¿por qué?

En algún momento me dormí.. y volví a soñar contigo.