Querido Diario…

Tardé más de tres años en los que casi diariamente vi capítulos. Desde los capítulos de 1950, hasta el Doceavo Doctor, para poder llegar a este capítulo; el primero del que supe.

Querido Diario…

La primer vez que lo pensé, leí sobre sobre aquel líquido de la botella. Era muy difícil de conseguir, pero buscando en Internet compré 100 ml. Aparentemente lo justamente necesario. Sólo había que beberlo, caería dormido; y nunca más abriría los ojos.

El sabor es amargo, lo sé porque llegué a probarlo con la yema de mi dedo. Pero en todo lo que leí, decía que podía mezclarlo con cualquier bebida para quitar el sabor.

Bajé a la cocina por jugo de naranja. Eso me detuvo.

¿Qué dirían de mi?, ni siquiera habrían sabido el porque. ¿Cómo lo explicarían?.

Pero jamás lo olvidé; y todas las ocasiones que he llegado a rezar, han sido sólo para pedir que mi corazón un día pare.

Fue entonces que tuve la primer gemela en mis manos, apenas la tuve no pensé en otra cosa más que en usarla en mi. Y cuando estuve sólo durante la noche, pasé esa primer noche sentado, en aquella habitación, con el dedo puesto y sin seguro. Y no pude, porque de nuevo pensé en todos, incluyéndote.

No se me ocurrió otra cosa que entonces siempre arriesgarme, no hacer caso a nada. Así, el adiós habría sido en una ceremonia, con aplausos, importante. Nadie se habría enterado que yo lo quería.

Pero después de Michoacán, algo tiene que estar mal para que no haya sucedido. ¿Por qué?, ¿por qué?.