Querido Diario…

Todos los días, desde hace casi diez años, todas las mañanas, bebo al menos un Red Bull. Me es difícil recordar el día que no lo hago.

Lo sé, «me va a dar un infarto», «me voy a morir», «mucha azúcar», «no sabes el daño que te haces»…

El primer día que bebí un Red Bull, fue en una tienda llamada Punto Rojo, cerca de Barranca del Muerto, estaba con mi amigo Rafa.

Un viernes antes, estaba sentado en mi trabajo, mi primer trabajo, y entró el gerente del área, y dijo «hum… BelindoFan estudio sistemas, Ingeniero, ahora usted es parte del equipo de aplicaciones, el lunes se me van a revisar una aplicación».

Justo me gustaba hacer pentests, porque no me gusta programar. Pero al lunes siguiente, estábamos revisando 8 millones de líneas de código, de tres fabricas, en pruebas de aduana por una integradora, manualmente. Por eso bebí mi primer Red Bull, no podía darme el lujo de dormir.

El Ingeniero fue un buen gerente de área. Aprendí que un consultor jamás dice que no, que frente a cliente jamás se queda mal, que jamás se trabaja por dinero, sino por algo más; a leer todo el tiempo, que la imagen y opinión de la empresas no las crean los empleados, sino los ex-empleados, aprendí que «una pin$&@ aplicación se revisa igual, no importa que sea embebida, autenticación, autorización, validación de entradas, a ver, no se me apend$&@ ingeniero»… y aprendí que cuando alguien se va de un empleo a otro, no se le desea suerte, porque eso es demeritarle, se le dice «muchas gracias».

Ingeniero, muchas gracias; lo voy a extrañar.