Jueves, 4 de Enero de 2018: Juguetes antes del día de Reyes

Querido Diario…

Volví a Mexicali después de esa reunión rara en el lejano fin del mundo lado Santa Fe con el equipo de Robert.

Al llegar fui con una amiga a tomar un café al Café Colibrí; me gusta el café con pinole que sirven allí; y a ella le gusta mucho el té.

- ¿No tienes miedo?
- Hum... ñeee.. el miedo es relativo
- Claro que no. Puedes tener miedo pero no demostrarlo, pero lo tienes
- Hum... he hecho cosas peores
- ¿Cómo qué? - preguntó intrigada 
- Hum... no es algo de lo que me gustaría hablar

Llegó la mesera con las bebidas, y pedimos una rosca de reyes para saber a que sabía.

- ¿Cómo aprendiste a hacer todo eso?, ¿en la escuela?, en la escuela conocía a todos los de ICC y no creo que ninguno pueda hacer lo que tú
- Hum... no, no sé; es complejo... sólo aprendí pero no estoy seguro
- Eres un hacker
- No, pero conozco a muchos y crecí con ellos
- Esas cosas malas que hiciste, ¿por qué las hiciste? - preguntó con genuino interés
- Hum... hace algunos años, cuando había hackers de verdad; se decía que sólo hackeabas por dos razones. Por dinero o porque te gustaba...  - la miré a los ojos - a mi me gustaba; mucho. No puedo evitarlo hasta la fecha, saber que estoy cerca de algo grande, entrar en donde no debiese, saber que tengo el control de todo, sabes que he superado a todos... es embriagante. No puedo negar que ayer me emocioné al ver todo eso
- ¿Eres mejor que ellos? - a pesar de su dureza, frialdad... su mirada y su tono de voz reflejaban preocupación
- No

Compartimos la rosca, la comimos lentamente… en realidad ninguno de los dos platicamos mucho; ambos somos muy introvertidos, pero hay algo que nos hace sentir confianza mutua.

- Cuando te conocí pensé que todo lo que decías era fantasioso, sonaba tan irreal
- ¿Y ahora?
- Ja ja ja - rió - me das miedo. Le pongo un postit a la webcam, no vaya a ser que me espíes
- ¡Ja!, usas Android, podría encender la de tu teléfono más fácil que la de tu computadora...

Terminamos la rosca y nuestras bebidas; a pesar de ser amigos siempre nos sentábamos muy lejos uno de otro. Las pocas veces que he roto su “espacio personal” lo hago con miedo; es alguien que intimida. Supongo eso es lo que me parece tan interesante de ella… tan diferente a todas las cachanillas promedio.

- ¿De verdad te da miedo lo que puedo hacer?
- No - dijo de una forma en que me convenció - puede que lo puedas hacer, pero creo que no lo harías
- ¿Por?, cuando iba en la escuela aun las laptops no tenían webcam... pero yo vendía fotografías que robaba de Hi5, MySpace, Messenger, todos eran ñoños y me pagaban por tener fotos en cueros de las mujeres de la escuela. Si en ese entonces hubiese habido webcams o teléfonos como los de ahora.. pfff.. recuerdo que siempre me la pasaba sentado en una escalera, donde había un repetidor de la red
- Te pasas - evitó mi mirada - si hubieses estudiado en CETYS y hubieses hecho eso les habría dicho a todos que si, que se cuidasen de ti; pero jamás te habría tenido miedo
- ¿Por?
- Soy tu amiga, eres incapaz de hacer daño a las personas que quieres
- Pero lo hice cuando trabajamos juntos; tengo gigas del tráfico de la red
- Lo sé, pero sé que no tienes nada mío 
- #viejas
- ¿Qué?
- Todas son iguales. Ilusas
- Hum... las cachanillas no somos iguales
- Ja, ¿no?
- Si fuesemos iguales no vivirías aquí

Eran ya las 12am y empezaban a cerrar, subimos al coche y la lleve a su casa. Al llegar nos despedimos… igual que siempre… sólo con un adios.

- Terrorista cibernético... ¿y ahora cual es tu horario?
- No tengo, hackearé al mundo desde mi cama, ¿por?
- Te veo mañana para comer
- Sip

Platicar con ella me tranquilizaba… un poco.

Regresé y miré mis “juguetes” nuevos  sobre la cama…

Querido Diario… es hora de trabajar.

Marcar el Enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *