Querido Diario…

Al día siguiente desperté temprano. No quería decirlo, pero la cama era extremadamente incómoda, o sería la almohada. Pero el punto era que me dolía todo el cuello.

Mi habitación era enorme, tenía un baño dentro. Me aliste, asicale, perfume y salí de la habitación; cuando vi pasar a alguien le pregunté por la cabaña de los arcos; y me pidió seguirle

Cruzamos toda la casa enorme central, y de allí caminamos por unas caballerizas, unas canchas de tennis, y al fin llegamos a una pequeña cabaña; en donde ya estaba Don R, Estafenia, y la familia de Don R. Nos sentamos a desayunar realmente no hubo nada relevante durante el desayuno, mientras está con su familia Don R es muy mesurado con lo que dice.

Después del desayuno nos alistamos y Estfania de nueva cuenta piloto la Wonder Woman, y llegamos a San José.

Una vez que estuvimos en San José, nos reunímos en lo que antes eran las oficinas de Don R, allí conocí a quienes me ayudarían; cinco tipos que se veían bien maleados y dispuestos a todo por dinero. Espero R3 les haya pagado, porque pues #pobre.

El apoyo de R3 también consistia en una camioneta con blindaje, armas, parque, y lo más importante; y lo más importante. El mapa de donde se encontraba Janey secuestrada. Para mi lo más importante era no esperar a la noche, y el equipo me secundaba en mi desición.

Según la inteligencia de R3 los tipos se encontraban en una casa de seguridad, ni muy grande, ni muy pequeña. Con un único acceso; había unos tipos sobre la calle, los cuales los podíamos sorprender facilmente, y dentro, deberíamos de aprovechar el factor sorpresa. Llegaríamos hasta donde tuviesen a Janey, usaríamos humo y saldríamos corriendo de allí; sencillo.

Ok, ok.. lo sé, soy pésimo en planeación; yo era de interrogatorios, no de táctica. Así que básicamente la idea era, entrar dando tehuacanazos por todos lados, hasta capturar a la objetivo, y salir corriendo a toda velocidad.

Todos se veían convencidos del plan, nos armamos y nos subímos a la camioneta. Tres calles antes de llegar a la casa, nos detuvimos, respiré para tomar un poco de valor. Los miré a todos y les pregunté si estaban listos; estos tipos eran profesionales, creo que estaba más asustado yo que ellos.

Me estacione perpendicular sobre la esquina, bajé la ventanilla de la camioneta y saqué. Saqué un rifle, un AW50, uno de los más potentes del mundo; lo use unas 100 horas durante mi entrenamiento. Ajuste mi mira para poder enfocar hacia la distancia de la puerta donde estaban los guardias.

Acorde a la mira, estabamos a 400 metros; es decir que a pesar de la potencia del rifle a esa distancia ya no podía confiar en que el disparo caería en el centro de la retícula. A esa distancia, la bala caería a por acción de la gravedad y es necesario compensar dando un tiro más alto; por fortuna 400 metros no son suficientes para que se vuelva la caída muy pronunciada, y el cálculo no era tan complicado.

Mi bala era de 0.50 con un peso de 46 gramos, aplicando la fórmula de caída eso es la velocidad inicial multiplicado por el tiempo de vuelo de la bala, + la gravedad dividida entre dos, por el tiempo de vuelo al cuadrado. Es decir, para 400 metros, me daba 17 metros de altura de compensación del disparo.

A partir del momento en que la bala sale por el cañon, también había que contar con la deriva. Saqué mi anenometro paa calcular la deriva, es el sen del ángulo del viento multiplicado por la velocidad del viento por el tiempo de vuelo de la bala. En el caso de San José me dio 1.7.

Lo sigueinte es la deriva por rotación; en este caso de rifle se tienen estrías en el cañón. Este cañon generaba tiros hacia la izquierda, para compensar el movimiento se calcula la deriva por rotación que es 1.25 por el factor de estabilidad giroscopica de la bala, por el tiempo de vuelo de la bala.

El calculo de rotación de la tierra también llega a afectar la bala, los dos efectos son Eotvos y Coreolis; para calcularlos ajuste la retícula a 3 grados y 18 grados cada uno; para compensarla. No era grande por estar tan cerca del Caribe.

Respiré profundo, cerré los ojos y me concetré lo más que pude para evitar la teoría de agrupación. Justo cuando iba a disparar, uno de los ticos me detuvo, una camioneta estaba saliendo de la casa; iba llena de hombres, por lo que intuí que era el cambio de alguna guardia. Los dioses estaban de nuestro lado, era el momento de actuar. Avanzamos hacía la entrada de la casa, y saltamos desde la camioneta, los ticos fueron los primeros en salir, y apenas pusieron los pies fuera dispararon contra los guardias.

Mientras nos coordinabamos pusé a Estegania a 2 metros de mi, la distancia de protección más segura para un segundo. Dos de los tipos avanzaron, dispararon sobre la chapa y avanzamos. Entré primero yo.

Mientras los ticos iban armandos con sus AR15, yo sólo traía dos Berettas. Avance sobre la entrada, que daba hacía un patio no muy grande, había un guardia directamente frente a nosotros, que no tuve tiempo de reaccionar cuando dos ticos lo eliminaron desde dos angulos a 137 y 63. Seguímos avanzando, sobre un ventanal.

Pedí humo, mientras los ticos avanzaban y cubrían las puertas que encontramos a la izquierda. Un baño, que estaba libre, y un cuartito de escobas, también libre; detrás había un jardín también pequeño, pero lo notamos libre y caminamos hacia unas escaleras. Allí la posición era complicada por la altura. Dos ticos nos cubrieron en avanzada manteniendo posiciones a 85 verticales. Mientras los demás avanzamos, dos guardias aparecieron y los eliminaron las posiciones de reserva.

Al subir al descanso de la escalera, nuevamente pedí humo. Entramos en las dos habitaciones laterales, y finalmente avanzamos en una central. Los ticos eliminaron dos objetivos al frente y amagaron a uno que se encontraba sentado sobre un sofá. Al lado, en otro sofá, estaba Janey, con una computadora. Apenas me vio sonrió, sabía que habíamos venido por ella.

El tipo sentado en el sofá intentó ponerse de pie para actuar, pero uno de los ticos lo sentó de un culatazo.

- Hijo de tu p$%(&/) te dije que no intetases nada - dijo mientras me miraba con rabia
- Hum... no deberías de confiar en mi, usualmente nadie confia en mi y es precisamente porque hago todo lo contrario a lo que me dicen

Los ticos avanzaron por detrás para marcar posiciones en las ventaas y asegurar el lugar; pero el tipo logró controlar rápidamente su furia; se cruzo de piernas y empezó a esbozar una sonrisa un tanto burlona.

- Karen, dile a tu amigo.. ¿cuantos hombres vienen en camino? - el tipo era un fanfarrón, mientras decía eso tomo el vaso que tenía a un lado y le dio un sorbo

Miré a Janey, de pronto, su mirada de alegría por verme se borró, miré sus ojos temblar, su mirada era profundamente de miedo, ya me había dicho todo. Estabamos en problemas; no sabía el número, pero sabía era imposible salir de allí.

Con mi mano izquierda les pedí a todos que bajaran las armas, nos habían ganado antes de empezar. Me acerqué a Janey y le di unos golpes en el brazo. Ushca, Aldo te va a regañar por no haber ido a trabajar, Lalo se va a enojar porque lo has dejado en el gimnasio y Toshihiro se va a poner celoso que andas en Costa Rica hackeando bancos.

Dejé caer los cartuchos de mis armas, y las aventé sobre el sofá.

- Yo tomaré su lugar
- ¡¿Qué?! - todos repitieron a coro
- Si, busca mis referencias.. he hackeado bancos desde que existen las bancas en línea. Quieres hackear un banco, yo lo hackearé para ti

Janey me empujo a una pared

- No idiota, no... tú sabes que no vas a sacar ni un cross site
- Y tú sabes que si hackeas un banco no te dejarán ir hasta que hackees otro, y otro, y otro más... 
- No, no, no, no te voy a dejar
- Relajate... respira profundo.. yo sé lo que hago 
- ¡No Belindo!

Caminé hacía el sujeto sentado en el sofá, simulé que escupí en mi mano y la extendí para sellar el pacto. El tipo me dio la mano.

Giré y con la vista les pedí a los ticos que se llevarán a Janey. Me acerqué a Estefania y le dije:

- Llevala a Ciudad de México, por favor
- Si, yo me encargo

Janey estaba dando patadas y golpes para no irse, entonces me acerque y le dije en secreto

- Regresa a Ciudad de México, y dile a Aldo y Alonso que se preparen; espera mi señal

Sus ojos expresaban terror, miedo, dudas…

- Si, dales duro 
- Chsss...

Todos salieron de la habitación casi caminando, y yo me senté en el sofá frente al tipo tico.

- Augusto, ¿cierto? - me dijo mientras servía un vaso de ron y me lo daba
- Si, ¿cómo te llamas?
- Gerardo
- Salud, Gerardo

Querido Diario…

Tal vez no pueda comer pavo este año.. bueno, nunca he probado el pavo, pero… creo que no podré probarlo este año tampoco.

Ayer, mientras deliraba por la fiebre… soñé mientras regresábamos de Tecate, y bailabas.