Querido Diario…

Entramos sin mayor problema y nos fuimos al fondo, allí Gabish dijo que la esperacemos; Lalo 1, 2 y Janey se veían un poco alegres.

Un voz punzante y molesta rompió el ruido de la música

- Hola bebé - algún día diré quién es esta sujeta, pero puedo decir que es una de las personas más molestas que pueden existir
- Hola Jessika
- Tenía mucho de no <<mirarte>>, ¿ahora donde <<jalas>>?, ¿andas en la Mañosa?
- Hum... no, tiene tiempo que deje de ser mesero, barman y cosas así
- Entonces, ¿de que <<jalas>>?, ¿algún pen%&( si creyó que estudiaste una carrera?
- Hum.. es un empleo complejo, raro.. a veces tengo que viajar mucho, negociar, cosas... es complicado - se me olvidaba que ella creía que mentía cuando decía que había estudiado una ingenieria.
- Ah... arre pues, ¿entonces qué?
- Te quiero presentar a unos amigos - y me dirigí al H. equipo de trabajo - Lalo Candia, alías Lalo Landa
- ¡Qué tranza!
- Lalo 2 alías el Becario que no es becario 
- Señorita, ¿cómo está?, me dicen que usted es muy importante por aquí
- ¡Becario!
- ¿Qué joven?
- Jessika, no le hagas caso al muchacho, esta casado 
- Joven, yo no estoy casado
- ¡Becario!, estas casado - miré hacia Janey - y finalmente Karen, la de los memes de los gatos
- Holi
- Hola bebés, ¿qué puedo hacer entonces?
- Traemos una merma de nuestras operaciones en la Ciudad de México que queremos vender por aquí, es calidad que no se encuentra por aquí, nada parecido a las cosas de Dinos; perooooo necesito de tu ayuda
- Ahhh pues ya te la sabes, con el Pelón
- Con quién quieran, les doy 10% de comisión por venta
- Arre, déjamela acá atras con los precios

El Becario le dejó nuestra maleta, y mientras nos fuimos a una de los «privados» que hay en las orillas, mientras veía como Jessika y el Pelón se acercaban a vender shots a la gente, y terminaban ofreciendo nuestros productos.

- Joven, ¿cómo conociste a esa mujer?, se ve peligrosa - me preguntó Lalo 
- ¿A cual de las dos? - respondí
- Hum... las dos, ambas se ven peligrosas; pero la de pelo rojo se ve más loca que peligrosa
- Las conocí cuando trabajé de barman
- Belindo tiene problemas relacionandose con locas; desde que lo conozco sólo mujeres locas se le acercan - invertino Janey
- Joven, ya no quiero sacarte moribundo de ningún lado - sentenció Lalo 
- Relaaaaajate joven, todo está bajo control

La noche siguió y pasamos de «si no recuerdo no paso, eso no pasó» hasta «pensaba que te había olvidado, pero pusieron la canción». Veíamos como nuestros buitres se acercaban a la gente y les vendían, y luego como volvían para comprar más, había que ser honestos, Kevin se esfuerza en la calidad.

Janey de pronto me hizo pararme…

- Hey, demuestra que eres chilango
- No, no, no... yo no bailo, ese gen no viene en mi
- Obvio si, eres chilango

Parecia la noche perfecta… mis mejores amigos, mucho dinero fabricándose sin si quiera tener que hacer algo, mucho alcohol y en unos días, $700, 000 USD, todo era perfecto. Pero no sabíamos que se convertiría en una de nuestras peores pesadillas.

Cerca de las 5am, Jessika, El Pelón y Gabish se sentaron con nosotros; pusieron una cubeta de metal con algo de hielo y cervezas, y nos dieron el rendimiento de nuestros grandes esfuerzos…¿qué?, sentarse a beber, cansa. Teníamos los $10, 000 USD para empezar el negocio; pero no nos los quisieron dar hasta que no nos fuesemos con ellos a una fiesta. Querían también celebrar sus ganancias.

Cometimos el error de decir que si, total ¿qué podía pasar?.

Mientras íbamos manejando hacia el sitio de la fiesta, recibí una llamada de un número que empezaba con 646.

- Bueno
- ¡Augusto!
- ¡Barajas!, ¿cómo estas?
- Bien, me encontré a Octavio - Barajas esa de esas personas que se relacionaba con todo mundo; incluso con gente peligrosa como Octavio
- ¿Si?
- ¿Estas bien?
- Hum... creo que si - mentí
- También me dijeron que andas haciendo negocios con <<la>> Gabish
- Algo así
- Ten cuidado, últimamente anda muy rara
- Siempre
- Pero ahora es un raro diferente, nadie sabe nada de ella desde hace tiempo, su vato se llevó a al morro, porque parece que anda metida en cosas raras
- Hum... sólo asistiremos para agradecer la ayuda y ya, además hoy vengo bien cuidado; traje a unos amigos chilangos
- Cuidado chilanguito, mucho cuidado.

Era la primera vez que Barajas me daba una advertencia.

Llegamos a la fiesta, cerca de la plaza de la Mega, en una colonia llamada Carranza. Era del lado feo, que ni siquiera está pavimentado, pero pensandolo fríamente, hemos estado en sitios más feos, así que de cierta forma no le tomamos mucha importancia.

El lugar donde era la fiesta se veía como una casa a medio terminar, por fuera. Todo era color ladrillo gris, y los dos tipos que vivían allí sólo nos dijeron que era para guardar las apariencias y mantener un bajo perfil. Sinceramente no me preocupé, todo iba saliendo muy bien.

Entramos al lugar y fue cuando Janey me hizo una seña, había un olor extraño en el aire, como a azufre; pensé que tal vez era porque la casa estaba en costrucción, pero aun así empecé a sentirme incómodo. Los dos tipos dueños de la casa sacaron algo de cerveza, y empezó a amenizarse la fiesta.

En algún momento pregunté por el baño, y me indicaron que estaba hacia el fondo de la casa. Con ayuda de la lámpara del celular caminé hacia atrás, pues no se veía nada. Llegue a una pequeña puerta de mandera y entré. Nuevamente al salir, caminé entre la oscuridad.

Al salir vi a Janey y Lalo bailando en un lado, Gabish estaba fuera fumando con El Pelón y Jessika; y los dos tipos de la casa se estaban drogando; pero faltaba alguien… ¿dónde estaba Becario?

Fui con Janey y Lalo, para preguntarles donde estaba Becario, pero me dijeron que no sabía, tal vez había ido al baño. Pero no podía ser, yo venía de allá, y está tan oscuro que al menos podría haber visto una lucesita de él intentando cruzar la oscuridad.

Salí a la calle y miré dentro del coche, tampoco estaba becario. Cuando iba a de regreso Jessika me interceptó

- ¿Qué buscas bebé?
- A mi amigo, el de lentes y barba
- Ya se fue bebé. No te preocupes por él

¿Irse?, Becario no podía irse, ni siquiera sabe donde estamos. Algo no estaba bien, además de que ellas no se les veía normales, no era que estuviesen drogadas o algo, pero su comportamiento no era normal, y sus cigarros olían raro, no «rarito», raro.. también a azufre, como podrido.. algo estaba pasando.

Volví de nuevo con Lalo y Janey, y les intenté explicar que no estaba Lalo 2, entonces reaccionaron. Les dije que me ayudasen a buscar y que nos fuesemos inmediatamente. Fue entonces que sentí un fuerte golpe en la cabeza, y todo se me nublo.

Mientras iba cayendo mareado por el golpe, sólo fue ver a Lalo poniendose frente a Janey y sacando tu arma. Giré y vi a uno de los tipos de la casa, muy cerca de mi con un tubo de metal. Al soltar el siguiente golpe que iba hacia Lalo puse mi brazo para detenerlo; y con la poca fuerza que me quedaba le dí una patada de giro interna para hacerlo retroceder.

Mientras se hacía unos metros hacía atras, prácticamente sin hacerle daño. Yo desenfundé las gemelas.

- Joven, #acción - me dijo Lalo mientras se me ponía a un lado y apuntaba al tipo de la casa
- No, algo raro esta pasando; ve con Janey para atrás y busquen una mejor posición, yo me encargo
- ¿Y Becario?
- Debe de estar dentro, no hay forma de que se haya ido
- Ok joven, no te mueras

El tipo nuevamente se me acercó con el tubo de metal. Era más alto que yo, un típico cachanillo, de casí medio metro más que yo, más fuerte y grande. Sin titubear le disparé directo a la rotula de la rodilla izquierda, pude ver como se le astilló y como las pequeñas fibras de los huesos salieron disparadas llenas de sangre hacía el suelo. Apunte con la mano izquierda… ¡clack!, no ocurrió el disparo, mi mano izquierda no tuvo fuerza suficiente para presionar al gatillo; volví a apuntar con la mano derecha, y entonces le destroze la segunda rótula.

Cayó de rodillas frente a mi, giré sobre mi eje hacía la izquierda, puse la Beretta izquierda sobre su átlas, y volví a oprimir el gatillo.. ¡clack!… ¡Arrg!, mi mano. Entonces pasé por debajo la mano derecha y callé sus gemidos de dolor directamente en la garganta con la Beretta derecha.

Apenas cayó vi al otro tipo acercarse a mi, pero lo paré en seco; dos tiros en las costillas para dejarlo sin aliento, y nuevamente un tiro en la garganta para que no gritase. Miré hacia la puerta y entonces vi a Becario, parecía un zombi y lo estaban subiendo a un coche.

Apenas apunte cuando me llovió plomo por todos lados, me cubrí con una especie de barra en la cocina; pero apenas era madera comprimida y las balas pasaban como si nada. Me pusé de pie y disparé a todo lo que pude ver moverse, pero no le atiné a nada. Nuevamente me cubrí, cargué, disparé… ohhh hace un año esto era más fácil, me faltaba el aire, me dolían los brazos, quería vomitar del esfuerzo.

Me incorporé y apenas iba a disparar cuando un tipo, igual de grande y corpulento que el primero me doblo el brazo y me levantó, lo suficiente para no sentir el suelo. Mi mano izquierda… ¡clack! emití un chillido de dolor, pero el disparo salió.

A pesar del dolor que debía de estar sintiendo, no me dejó de levantar y aplastar contra una columna. Entonces vi sus ojos, completamente negros; y lo escuché en un tono lleno de rencor.

- ¡Quema!, ¡quema!, siento como entra la bala por mi cuerpo, como la polvora contamina mis entrañas, siento el dolor; siento como arde mi piel

El miedo me invadió, justo cuando estaba a punto de disparar de nuevo, sonrió

- Que delicia de dolor

En ese momento me aplastó aun más fuerte, mis costillas tronaron de dolor y mi instinto fue vaciar el arma completa sobre su vientre.

Cerré los ojos para soportar el dolor, al mismo tiempo que sentí como me volvía pesado para él y empezaba a dejarme caer. Vi como escupió sangre; debería de haber tenido las entrañas destrozadas, y de pronto, lo vi más grande que antes, y sentí montones de golpes en el pecho y un agudo ardor. Caí al suelo al mismo tiempo que él.

Querido Diario….

No sabía que me había pasado, pero sentía dolor; aun mareado intenté incorporarme pero no pude. Lo último que mis labios emitieron fue un ligero susurro, que en mi mente era un grito.

- ¡Becario!, ¡Becario!

Veía como lo subían al coche, vi su cara sin expresión… vi la puerta cerrar, y vi como arrancaron. Todo se nubló, y caí en un sueño profundo.