Querido Diario…

La última vez que vi nieve confundí un barco con un edificio; no era como ahora. Nadie sonreía, yo te escribía porque pensé que sería la última vez; y vi las auroras boreales, que tanto me gustaron, y que tanto me gustaría mostrarte; y por eso te dije que viajásemos un día a Islandia.

La nieve aquí no es igual, es cálida, es alegre. Chloris y yo pasamos la tarde haciendo a Olaf.

Los chilangos no estamos listos para estas temperaturas.

Querido Diario…

Son las 3:36am… desearía que la noche termine, que el día sea corto; y mi vida efímera. Desearía haberme perdido en esa nieve de Tobolsk.

Te extraño.