Lunes, 28 de Octubre de 2019: Sensishito y carismático

Querido Diario…

Después de desayunar, Janey y Lalo subieron a preparar sus maletas; no tardaron mucho. Bajaron con sus maletas listas; aun se veían cansados por la noche tan mala que habíamos pasado. Subímos las maletas al coche, y me ofrecí a llevarlos al aeropuerto.

De camino, Janey me enumeró todas las cosas de las que debía de cuidarme, y Lalo me iba describiendo los escondites, lugares de venta de armas, drogas, bares turbios e ilegales; donde tenía que acudir en caso de problemas. Luego me dio una hoja con varios contactos que, me dijo, me podían servir en caso de alguna cosa grave en la que me metiese.

Los dejé en el aeropuerto, y me quedé hasta que me dijeron que ya estaban despegando. No fuese a ser que de pronto regresasen. Volví al estacionamiento, y avance de vuelta a donde el Airbnb.

Empecé a manejar paralelo a Ontay, ¿qué iba a hacer?, para ser sinciero no lo tenía muy claro.

Mientras iba manejando de regreso, iba distraído viendo las calles; Tijuana es una ciudad caótica, se respira la inseguridad, y; a pesar de ser tan parecida a la Ciudad de México, sentí una diferencia muy importante. Mientras que la Ciudad de México tiene sitios que pareciesen ajenos unos de otros, como Polanco vs Ecatepec; Tijuana era muy homogénea.

Mientras manejaba un taxista, que iba en el carril del autobus y tuvo que salirse de emergencia, casi provoca que choqué con él por meterse sin fijarse a mi carril. Le flasheé las luces altas, como diciendo “fíjate”, a lo que él, respondió con una señal con la mano. Bueno, en eso Tijuana se parecía a la Ciudad de México.

Mientras estába parado en un alto, me di cuenta de algo; el taxi de enfrente tenía una estampa, como si fuese una marca, otros taxis la tenían, y recuerdo haberla visto en algunos negocios. De inmediato, creí saber que era esa estampa.

Le tomé una foto y se la mandé a Fab para que buscase información de ella; un alto más tarde, me había respondido con lo que imaginé. Esa calcomanía identifica los negocios que trabajan con “los dos bosses”. Por lo tanto, ese taxista, debía ser una mula, y era muy probable que supiese en donde podía localizar al brujo del cártel.

El taxista, frente a mi, manejaba excesivamente lento, así que le flasheé de nueva cuenta las luces altas para que avanzace, a lo que volvió a responder con la mano. Entonces, toqué el claxón. De alli en adelante no dejó de burlarse, mientras frenaba de momento para forzarme a chocar con él por alcance.

Seguímos avanzando, casi a vuelta de rueda, yo con las luces altas cegandolo y viendo como reflejaban en su espejo retrovisor, mientras oprimía el claxón; él burlandose. Llegamos al final de la avenida que lleva a Ontai, y mientras paramos en el alto, quedamos tan justos, que el quedó pisando la cebra. No pudo hacerse en reversa, no pudo esquivarlo sin arrollar a alguien; por el retrovisor, vi como cerró los ojos, y entonces un autobús que tenía el verde impacto de lleno contra él por la derecha, haciendo girar el taxi mientras algunos peatones salían volando por los golpes.

El chofer del autobús se veía afectado, la cara de alguien que sabe que ha hecho algo muy malo; aunque en realidad no era su culpa. Saqué de la guantera una de las pistolas que me dió el amigo de Lalo, y baje, caminando hacia el taxi.

- No mam$%&, no mam$%&, no mam$%&... llama a una ambulancia - le dije al chofer del autobús
- Neta, yo no lo ví, ese gü$%& se pasó el alto - la desesperación lo estaba tomando
- Si, yo me di cuenta; ahorita que venga la tira yo les digo.. pss.. igual a la gente que atropelló, pues se dieron cuenta. No te preocupes por eso, pero correle, llámale a la ambulancia

Asintió con la cabeza y corrió hacía el autobus.

El taxi había sido completamente compactado del lado derecho, y al girar golpeó con el camellón, también sumiendose toda la parte delantera. Me acerqué a mirar, la pierna izquierda estaba atrapada entre el metal, mientras que la derecha había sido atravesada por la palanca de velocidades, y de ella emanaba un chorro de sangre que ya habia tintado el asiento.

- Ayúdame, por favor.. ayúdame, quítamelo, quítamelo.... - su rostro, era una estampa de dolor, su respiración agitada, los gritos, las lágrimas

Abrí la puerta del lado del conductor, tomé su brazo izquierdo y pusé la mano sobre el cierre de la puerta; la cerré, tan fuerte, que pude escuchar como la muñeca se fracturó, y sus gritos fueron tan fuertes, que tuve que mirar alrededor para ver que nadie viniese. Pero no, la gente estaba enfocada en los peatones, aunque por fortuna, sólo eran leves rasguños.

- Estoy buscando al Gran Brujo del cártel 
- ¿Eh?, ayudame pen%&/() - mala forma de perdir las cosas, dejé caer mi peso sobre la puerta, la mano se empezaba a poner morada
- En la guantera, hay una libreta, es el directorio de todo el cártel

Me estiré para poder sacar la libreta, estaba tan afectado el taxi que era complicado abrir la guantera. Lo saqué y lo empecé a hojear, este directorio era el sueño de cualquier policía; todos y cada uno de los contactos de criminales, con direcciones, teléfonos, casas de seguridad… bueno, puede que ellos lo sepan y no quieren saber que lo saben.

Encontré la dirección del Gran Brujo, la arranque y avente el directorio a la parte trasera del taxi.

- ¿Quién eres dijo de tu pin$%&/( mad$%&/?, vas a valer ver$%&/ nada más que salga de aquí de voy a matar, hijo de tu chi$%&)
- ¿Salir? - que persona tan graciosa

Le pusé la Glock en la garganta… y ya no hubo más dolor.

Llegué al Airbnb, encendí la tele, y me acosté con Shellcode en la panza. Mientras me daba mordiditas en los cachetes, pusé las noticias.

“Una tarde violenta en Tijuana, un repartidor de droga que manejaba un taxi sobre Av. Revolución, es asesinado a plena luz del día, luego de haber ocasionado un accidente con múltiples heridos. Las autoridades no tienen pistas, por el modus operandi se cree que pudo ser un desertor de la Marina que trabaje para un cártel rival. Seguiremos informando”,

¿Marina?… hum… tomaré eso como un cumplido.

Querido Diario…

Lalo me marcó, eso era raro, Lalo nunca llama

- Augustus Inc. Pizza Factory, diga
- ¡Mataste a una mula! - por su tono alarmista, creo que estaba preocupado
- No tenemos de ese sabor joven, ¿no quiere una hawaianna?
- ¿Estas loco?, ¿no tienes otras formas de investigar?
- ¿Rapidez o presición?
- Pues, pues.. las dos
- Relaaaaajate joven, todo está bajo control
- Claro, por eso está perdido el Becario
- Detalles joven, detalles... ahorita lo arreglamos, dame 5
- Ya pasaron días
- Días dije, no minutos
- Hum... - colgó

Lalo se paró y camino alrededor del Red Team, estaba seguro que había sido mala idea dejarme sólo; pero Aldo lo había traido de regreso, y no sabía que había sido porque yo se lo pedí. Mom de casualidad iba saliendo de su oficina, y se encontró con él en el pasillo

- Oye boss, ¿sabías que Belindo está en Tijuana?
- ¿Tijuana?, no; ¿qué hace allí ese cabr&/(? - dijo Mom confundido
- Se nos perdió Lalo 2, y fue a rescatarlo
- ¿Lalo 2?
- Si, el Becario
- ¿Tenemos un becario llamado Lalo 2?
- No, en realidad el becario se llama Lalo 3, Becario ya no es becario
- ¿Cómo? - Mom no tenía idea de que le decía
- Bueno, no importa... lo importante es que Belindo va a hacer algo medio suicida, y necesita ayuda; y a mi me regresaron; yo creo que debería de ir
- Hum... él lo puede resolver
- Pero, pero, pero... 
- ¿Crees que Belindo está con nosotros porque sea muy bueno?, no... pero siempre lo consigue.. o casi siempre
- Pero es suerte, se le va a acabar
- Mientras el diga que puede, nunca falla, el asume que puede.. y el día que nos diga que no puede, entonces ese día si nos preocupamos
- ¿Por qué todos tendremos que ir a defenderlo?
- No, porque ese día voy a tener que conseguir a uno que si sepa, ¿y sabes cuanto cobran eso?, ¡mucho!, son muy caros; asi que confiémos en que él siempre dirá que si
- Hum... ok, me voy a preocupar allá con los demás
- Excelente

Lalo entró al Red Team, consternado y se paro frente a Janey

- ¿Qué te dijo Mom?, ¿vamos de regreso?
- No sé que tiene Belindo que todos confían en él... creo que la gente no lo conoce bien, porque yo no confiaría en él
- Hum... tiene mucha suerte, mucho carisma, te engatuza bien... tengo que aceptarlo. Yo aun no sé como fue que me convenció de volver aquí
- Creo que voy a ir pidiendo unas flores para la esposa de Becario, y hay que aprovechar que hay pan de muerto para ir armando el velorio

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