Querido Diario…

Tengo fiebre, mi piel arde, pero al mismo tiempo mi cuerpo titirita de frío. Mi garganta me duele, y la tos tiene un sabor a sangre por lo lastimada que esta.

De todas las cosas que pude soñar, te soñé a ti, cuando me cuidaste teniendo fiebre. Ahora, me hago el fuerte para no tener que necesitar ayuda.

En una taza yace té de jengibre, miel, limón, Red Bull, un sobrecito de antigripal revuelto y en mi hígado; todas las pastillas y antibióticos que pude conseguir. Nada más seguro para alguien que tuvo cirrosis por comer comida en descomposición y agua de la llave por un año.

Querido Diario..

Entre sueños una llamada me despertó. El sonido de la canción de Hank Moody:

¡Adivina!, me aceptaron, presentaré mi conferencia en Francia.