Miércoles, 24 de Mayo de 2018: Ley Augustiana #17

Querido Diario…

¿Sabes lo normal que es que la gente deje en su escritorio un archivo de Excel llamado “estados de cuenta.xls” o un TXT que diga “passwords.txt”. Bueno, es algo común 😛

Hice una copia en Dropbox, una en iCloud, puse un Pastebin “privado” y copié en el USB todo… y me fui a Mexicali sin preocuparme porque me pasaría después. La tenía acorralada.

Aun así por las dudas busqué ayuda en alguien de confianza por si acaso, pero me di cuenta que las cachanillas son un poco coyonas.

Pero… ¿qué podía pasar?, tenía toda su información, estaba acorralada, yo en un vuelo a Mexicali…

Querido Diario… los mafiosos son todos unos caballeros, racionales, lógicos, sabemos entender… las mafiosas son mujeres; no conté con eso, ellas no conocen los arreglos entre caballeros.

Iba manejando tranquilamente por Justo Sierra escuchando un poco de Mozzart.

Cuando a la altura del monumento a Juárez cuando me di cuenta que una Cherokee me venía siguiendo. “Novatos”, pensé. Imaginé serían cachanillos siguiéndome y confié en mis habilidades chilangas, pero no… por más que intenté librarme de la cola evidentemente no eran cachanillos, manejaban demasiado bien para serlo.

Pasando el Carl’s Jr di vuelta en la primer calle, intenté perderlos entre la fila de coches que se van formando para el relajo, pero antes de llegar a la primer paleta se me cerró otra camioneta más. Sólo puede más que frenar y cuando iba a dar vuelta estaba rodeado por cuatro tipos armados con M16.

Nuevamente volví a cometer el mismo error. Bajé del coche con las manos levantadas, mostré que no estaba armado y esperé a que las buenas costumbres y caballerosidad terminasen en que me subirían al asiento trasero, me pondrían una bolsa de tela y simplemente me llevarían. Pero no, ¡viejas, todas son iguales!, sólo sentí un golpe en la cabeza y todo se volvió oscuro.

Abrí los ojos y sólo vi el techo del coche y distinguí que estábamos en movimiento. Intenté ponerme sentarme pero de nuevo sentí un golpe; y todo se volvió oscuro.

Abrí los ojos y volví a mirar el techo del coche, pero en esta ocasión ya no estábamos en movimiento y al girar me di cuenta que no sólo no estábamos en movimiento; sino que además estábamos de cabeza. Miré hacia el otro lado y los cuatro tipos estaban cubriéndose con la otra camioneta mientras le disparaban a algo.

Sólo sentí de pronto un jalón y vi como uno de los tipos giraban hacía mi apuntando; y de atrás escuché varios disparos; y alguien puso un arma en mis manos; que por mero instinto tome, quité el seguro y le hice un agujero al Hugo Boss del tipo que me apuntaba con el arma. Giré con la intención de volarme la cabeza al tipo pero me detuvo la cara del tipo con peor suerte del mundo que conozco.

- ¡Que tranza Belindo!
- ¡Joven!, apunté para allá, no para acá... psss ¿cómo le explico que los malos son ellos? - me decía la voz de Beto

Lo único bueno que he aprendido en los últimos meses había sido justamente eso; disparar. Y disparé. Aunque en realidad no le atiné a nada, cuando llegó un coche más y nos aventamos dentro.

- ¿Qué hacen aquí?
- Pues Karen nos dijo que había muchas probabilidades de que te matasen y pues... la verdad no queríamos venir, pero ya sabes como se pone - dijo Luis
- Además nos dijo que eres un traidor, mal amigo, sin honor y cosas peores - Dijo Beto

Yo sinceramente aun no entendía mucho, pero veía como nos intentaban seguir mientras Janey manejaba a toda velocidad

- Nos van a alcanzar - exclamé
- Estas chavo, chavo... soy de Iztapalapa tengo barrio, ¿quién crees que volcó la camioneta donde ibas? - dijo Janey mientras volvía a salir sobre Justo Sierra

Todo había pasado muy rápido, ni siquiera me había dado cuenta que tenía un chichón en la cabeza; y ya que al fin llegamos a una calle y nadie nos seguía, estallamos en risa.

- Gracias... - dije al fin
- Joven, usted si es todo un caso - me respondió Beto
- ¿Por?
- Pues justo cuando decimos "ya no puede caer más bajo", caes más bajo. Te tenía acá - dijo mientras ponía su mano a la altura de la rodilla - y ahora te tengo hasta acá - tocó el piso
- Pero, pero... no sé que pasó todo estaba bajo control; tengo la información financiera, los puedo hundir
- Pero no puedes confiar en una mujer - dijo Luis
- Si, la neta si, pin%&/ viejas son unas perras - dijo Janey
- Pero tú ere.. 
- Psss por eso gü%&/ - me interrumpió - yo se acá que ped$%&
- Bueno, gracias... 
- Joven, tengo una llamada para usted - me dijo Beto mientras me pasaba su celular
- Bueno - respondí
- Joven, vengo manejando un coche muy gay... ¿es en serio?, ¿automático?, #decepción #deshonor #tradición - me sentía muy alegre de escuchar esa voz

Querido Diario… Ley Augustiana #17: “Viejas, todas son iguales”.

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