Querido Diario…

¿Se puede vivir dos veces el mismo día?, si; ayer fue hoy, y hoy es ayer. Esa dimensión estaba mucho más lejos, que las nuestras.

Siempre es bueno ver la crisis de frente, así se puede saber que tan mal está la situación. Más que leer un correo, más que escuchar una llamada, lo más importante es ver las caras de los implicados. Ver su cansancio, ansiedad, risas nerviosas, ánimo… es cuando en verdad puedes saber que tan mal o que tan MUY mal está la situación.

… y es muy mala, quienes debían evitarla pelean entre si; quienes son la esperanza, están desesperanzados.

Mientras pensaba en todo lo que había pasado, en tan poco tiempo, los errores generados por malas decisiones tomadas, y la forma en que habría que responder; mientras me humillaban en una llamada, mientras recordaba que para desayunar podría haber estado en Maelu, comiendo una tarta de caramelo de pistache y bebiendo un espresso doble, Erick me interrumpió:

- Inge, ¿entonces? - esperaba ordenes
- Un problema a la vez... ¿es posible hacer que funcioné?
- Pues... no queda pero, podemos tratar - asentí con la cabeza - pues entonces, empecemos por el principio
- ¿Tú cómo te llamas? - le pregunté al nuevo
- Edgar
- ¿Qué piensas?
- Pues... - su mirada me ponía muy nervioso
- ¿Te arrepientes de estar aquí?
- No es eso Inge, pero... si la tenemos difícil, ya lo vio usted ahorita como se ponen
- Augusto - le extendí la mano - yo soy el responsable de ahora en adelante, ustedes hagan su parte; cualquier problema ya es no es suyo, ahora mío y sólo mío
- ¿Es verdad todo lo que dicen de usted?
- Probablemente no... ¿te gusta el tocino?
- ¿Hum...?.. si
- Bien... Erick, ¿recuerdas que en RedIT lo único que se podía comer era en el Carl's Jr?
- Tsss... si, se antoja un Carl's

Mientras volvían a tratar, hice lo único que podía hacer en una situación así. Pedí de comer:

No podía hacer mucho, más que estar allí, dando ánimos; mientras corrían de un sitio a otro con cables, mientras los veía desesperarse y tratar una y otra vez, sólo seguí viendo series.

Cuando la noche se acercó, y el partido terminó; les dije que nos fuésemos. El asunto no estaba mejorando, y lo que menos quería era tenerlos cansados. Mañana sería otro día… si, mañana, festivo… pero trabajaríamos también.

Camino a casa, llevé a Erick, no resisitó preguntarme que había pasado hoy:

- Europa me ablando
- Nunca te había visto así, inge
- Estaba acorralado... no era el momento... - la gente mala siempre gana, y al pensar en eso, me imaginé que ese tipo se iría con millones sonriente

Llegué a casa, Shellcode estaba contenta, así como cuando te recibía en la entrada. Tan alegre que daba giros y saltos. Los tamales se habían terminado de cocinar, y cenamos.

Mi mamá compró una damisela, hizo todo lo que le dije, mañana te la mostraré. Shellcode se ha ganado su cariño, y también eso ha hecho que ahora Perro2 viva más contento.

Le mandé un mensaje a Dania para mostrarle lo primero que había cocinado recién llegado:

Pero, después lo pensé bien… seguramente estaría dormida, mañana es día laboral para ella. Ahora, ya no tendría con quién platicar, ni en persona, ni por un chat 🙁

Seguí viendo la serie, Shellcode estaba roncando en mis pies. La cubrí con su cobija, y le dí un beso; me lamió la mano y recargo su cabeza sobre mi mano. Una ocasión, cuando fui a Moscú, me separé de ella por más de dos meses; cuando regresé pensé que no me reconocería, porque era muy cachorrita, pero me reconoció.

Ese día fuimos por hamburguesa, al «dry tru»; cuando llegué, mi hamburguesa no tenía carne, sólo era pan con lechuga. Fue muy chistoso.

Hoy me reconoció, me lamió, jugó, se acercó para que la acariciase.

Tal vez nunca me entendiste, no es que Shellcode no sea un perro, o no la trate como un perro. Pero no soy su dueño; tampoco me gustan los perros, como tu crees; me dan miedo. Pero ella es mi amiga, me la dio mi mamá. A ella la quiero porque es ella, y si; es mi mascota, pero no soy su dueño. Somos iguales, la diferencia es que ella es un perro y yo un humano, ella no puede ser responsable de si misma; y depende de alguien más. Pero jamás la trataría como una posesión; porque eso le quitaría su valor como un ser vivo.

Querido Diario…

Esto es como algo que yo te habría dicho alguna vez.