Viernes, 6 de Septiembre de 2019: Ser común, sería lo peor que me podría pasar

Querido Diario…

Caí en un sueño profundo, cuando volví a abrir los ojos, todo se veía nublado; pero el dolor había desaparecido. Lalo y Janey me estaban sacudiendo.

- ¡Belindo!, ¡Belindo! 
- ¡Ay!
- ¿Dönde esta Becario Papá?
- ¡Becario!, ¡Becario!, se lo llevaron, lo metieron a un coche - rápidamente me incorporé
- ¿Quieres Belindo? - Janey miraba a todos lados desconcertada
- Jessika; no pude alcanzarlos, me detuvieron los dos tipos estos que maté, y luego otro me golp... 
- ¿Cuales tipos? - Lalo me interrumpió
- Los.... se deben de haber llevado los cuerpos

No había nada, no había rastros de sangre, casquillos, no había aroma a pólvora, y la pared de madera que me había cubierto, no tenía ni un rasguño.

- No venías armado joven, dijiste que dejasemos las armas en casa - Lalo tenía razón, pero yo recordaba que... 
- ¿No nos habrán puesto algo en el alcohol?, a mi me pasó algo... raro - él también intentaba poner orden a sus ideas
- ¿Qué pasó?
- Pues escuché gritos, y pensé que era este gü&/( - Karen - que algo le pasaba, y pues me fui para allá y de pronto me perdí, sentía calor, escuchaba gritos, pero no me encontraba, y no supé que hacer

Karen nos miraba hablar, mientras se ponía roja y llegó a una conclusión.

- No fueron sueños o alucionaciones, son recuerdos - Janey nos miró preocupada
- ¿Cómo que recuerdos?
- Calor, gritos, miedo, confusión... como un túnel ¿Lalo? - Lalo sintió un agujeron en el estómago - balazos y más balazos, ¿Belindo?
- ¿Qué pasó contigo? - dije lentamente; pero Janey sólo negó con la cabeza
- Vamos a buscar a Becario, tal vez está en la casa

Caminamos hacia el interior de la casa, por el mismo corredor que me había llevado al baño. Eran las 6am y empezaba a amanecer, la luz nos empezó a mostrar que era lo que hace unas horas se escondía entre las sombras.

Después de la cocina en donde nos encontrábamos todos, habían dos habitaciones completamente vacías. Había algo de cascajo tirado por doquier, basura, y entre más nos acercábamos al baño, el olor a azufre se concentraba.

- Gü$%&, pin$%& Karen; te pasas de lanza... te estas pudriendo
- No fui yo gü%&/

Nos parámos en seco, Janey me apretó el brazo por el miedo; Lalo y yo nos quedámos atónitos.

La última habitación antes del baño estaba cubierta con plástico naranja en las paredes, en el suelo habúa un pentragrama dibujado; y en cada una de las esquinas marcas de ollín que habían quedado de algo que se había quemado allí. En medio del pentagrama habíank restos de papel quemado; y al fondo, una mesa en donde distinguíamos una copa, velas, flores…

Lentamente avanzamos, asustados. Janey arqueó la espalda a punto de vomitar

- No mam$%&/( ¡Becario!
- ¿Qué?, ¿dónde?

Janey señaló una charola en donde había carne en descomposición. Lalo intentaba quitar los plásticos naranjas para dejar entrar la luz y el aire, mientras yo me acerqué a la mesa. Mis años como técnico en ecnología me ayudaban a soportar los malos olóres.

- No, no es Becario, es carne... probablemente de cerdo
- ¿Qué?

Reconocí de inmediato todo, la vela negra, la vela blanca, el triángulo de oro, la cruz de plata, delgadas astillas de madera, la sal, un bonche de hojas blancas cortadas en cuadros pequeños… sentí un agujero en el estómago.

- ... convierteme en una máquina de aniquilación.... - Giré la vista, Lalo estaba leyendo los trozos de papel quemado en el centro del pentragrama - vomita a mis enemigos, y que sus entrañas sean carcomidas por las aves.. 
- Manon - finalmente dije

Lalo tiró los papeles quemados envuelto en confusión, Janey estaba aun en la esquina tapándose la boca del asco que le causaba el olor de la carne en descomposición

- ¡Jessika! - rompí la confusión de todos
- Joven, no entiendo nada
- Becario... - todo empezó a correlacionarse en mi cabeza - las alucionaciones... están, están... están invocando a Manon

De pronto también sentí muchas nauseas, y corrí al baño a vomitar; no era el olor, era la sensación de miedo que me empezaba a inundar. Salí del baño y los tomé a ambos de los brazos para salir, queria salir rápido. No paré de caminar hasta que llegamos a la calle, vi el coche y allí me recargué a tomar algo de aire.

Ya de pie, recargado y mirando la casa… se veía abandonada, no parecía que hubiese habido alguien recientemente, ni siquiera ayer.

- Belindo, ¿qué pasa?, estas pálido
- Eso... - no encontraba forma de explicarlo - eso es un altar, pero uno malo 
- ¿Un altar?
- Si, estan llamando a Manon, el demonio de la destrucción, pero.... 
- ¿Demonio?, ¿qué quieres decir?
- Manon es un demonio muy poderoso, un altar así no sirve
- Joven, no estoy entendiendo nada, ¿dónde está Becario?
- ¡Jessika!, si.. entiendo... - me costaba mucho trabajo acomodar las ideas - Becario será el nuevo altar
- Joven, Becario está gordito, pero no lo suficiente para que lo usen de mesa
- No, los satanistas pueden usar altares al igual que ofrendas
- ¡Belindo!, respira... explícanos bien, no entendemos nada, te veo asustado

Respiré… respiré profundo…

- Lo que está allí adentro es un altar satanista. Los altares usualmente están fabricados con representaciones de poder, el pentagrama, el oro, la plata; la carne, era una ofrenda. Para llamar a un denominio le necesitas ofrecer algo, usualmente se les ofrece carne; porque en el infierno hay muy poca. Pero lo que recogió Lalo, es algo importante... no tratan de pedir un favor a cualquier demonio, las frases que leyó Lalo corresponden a la oración a Manon, uno de los demonios más poderosos. Aquel que se le relaciona con Hitler, Nerón, Napoleón... 
- ¿Y que tiene que ver eso con Becario Papá?
- A un demonio tan poderoso no le puedes ofrecer una ofrenda tan simple como un pedazo de carne
- ¿Le ofreces un pozolero?
- No... Becario no cayó en el juego de Jessika, los cachanillos son infieles por naturaleza, no importa que esten casados, con hijos, arrejuntados; apenas una tipa los mira bonito y se van con ellos. Becario dijo que no
- Estaba muy fea, yo lo habría apoyado
- El punto es que... Becario en el fondo... muy en el fondo, es buena persona... es... 
- Una buena ofrenda
- Exacto

Nos quedamos en silencio, sin saber que decir. No sabía por donde comenzar a buscar, que hacer… sólo sabía que lo quería de vuelta.

Querido Diario…

Mientras Janey y Lalo se recuperaban del susto, entré a la casa, y me quede de frente al altar.

Escribi en uno de los papelitos, y lo partí en dos; prendí una de las astillas, y prendí cada vela.

Lunes, 2 de Septiembre de 2019: Secuestro

Querido Diario…

Entramos sin mayor problema y nos fuimos al fondo, allí Gabish dijo que la esperacemos; Lalo 1, 2 y Janey se veían un poco alegres.

Un voz punzante y molesta rompió el ruido de la música

- Hola bebé - algún día diré quién es esta sujeta, pero puedo decir que es una de las personas más molestas que pueden existir
- Hola Jessika
- Tenía mucho de no <<mirarte>>, ¿ahora donde <<jalas>>?, ¿andas en la Mañosa?
- Hum... no, tiene tiempo que deje de ser mesero, barman y cosas así
- Entonces, ¿de que <<jalas>>?, ¿algún pen%&( si creyó que estudiaste una carrera?
- Hum.. es un empleo complejo, raro.. a veces tengo que viajar mucho, negociar, cosas... es complicado - se me olvidaba que ella creía que mentía cuando decía que había estudiado una ingenieria.
- Ah... arre pues, ¿entonces qué?
- Te quiero presentar a unos amigos - y me dirigí al H. equipo de trabajo - Lalo Candia, alías Lalo Landa
- ¡Qué tranza!
- Lalo 2 alías el Becario que no es becario 
- Señorita, ¿cómo está?, me dicen que usted es muy importante por aquí
- ¡Becario!
- ¿Qué joven?
- Jessika, no le hagas caso al muchacho, esta casado 
- Joven, yo no estoy casado
- ¡Becario!, estas casado - miré hacia Janey - y finalmente Karen, la de los memes de los gatos
- Holi
- Hola bebés, ¿qué puedo hacer entonces?
- Traemos una merma de nuestras operaciones en la Ciudad de México que queremos vender por aquí, es calidad que no se encuentra por aquí, nada parecido a las cosas de Dinos; perooooo necesito de tu ayuda
- Ahhh pues ya te la sabes, con el Pelón
- Con quién quieran, les doy 10% de comisión por venta
- Arre, déjamela acá atras con los precios

El Becario le dejó nuestra maleta, y mientras nos fuimos a una de los “privados” que hay en las orillas, mientras veía como Jessika y el Pelón se acercaban a vender shots a la gente, y terminaban ofreciendo nuestros productos.

- Joven, ¿cómo conociste a esa mujer?, se ve peligrosa - me preguntó Lalo 
- ¿A cual de las dos? - respondí
- Hum... las dos, ambas se ven peligrosas; pero la de pelo rojo se ve más loca que peligrosa
- Las conocí cuando trabajé de barman
- Belindo tiene problemas relacionandose con locas; desde que lo conozco sólo mujeres locas se le acercan - invertino Janey
- Joven, ya no quiero sacarte moribundo de ningún lado - sentenció Lalo 
- Relaaaaajate joven, todo está bajo control

La noche siguió y pasamos de “si no recuerdo no paso, eso no pasó” hasta “pensaba que te había olvidado, pero pusieron la canción”. Veíamos como nuestros buitres se acercaban a la gente y les vendían, y luego como volvían para comprar más, había que ser honestos, Kevin se esfuerza en la calidad.

Janey de pronto me hizo pararme…

- Hey, demuestra que eres chilango
- No, no, no... yo no bailo, ese gen no viene en mi
- Obvio si, eres chilango

Parecia la noche perfecta… mis mejores amigos, mucho dinero fabricándose sin si quiera tener que hacer algo, mucho alcohol y en unos días, $700, 000 USD, todo era perfecto. Pero no sabíamos que se convertiría en una de nuestras peores pesadillas.

Cerca de las 5am, Jessika, El Pelón y Gabish se sentaron con nosotros; pusieron una cubeta de metal con algo de hielo y cervezas, y nos dieron el rendimiento de nuestros grandes esfuerzos…¿qué?, sentarse a beber, cansa. Teníamos los $10, 000 USD para empezar el negocio; pero no nos los quisieron dar hasta que no nos fuesemos con ellos a una fiesta. Querían también celebrar sus ganancias.

Cometimos el error de decir que si, total ¿qué podía pasar?.

Mientras íbamos manejando hacia el sitio de la fiesta, recibí una llamada de un número que empezaba con 646.

- Bueno
- ¡Augusto!
- ¡Barajas!, ¿cómo estas?
- Bien, me encontré a Octavio - Barajas esa de esas personas que se relacionaba con todo mundo; incluso con gente peligrosa como Octavio
- ¿Si?
- ¿Estas bien?
- Hum... creo que si - mentí
- También me dijeron que andas haciendo negocios con <<la>> Gabish
- Algo así
- Ten cuidado, últimamente anda muy rara
- Siempre
- Pero ahora es un raro diferente, nadie sabe nada de ella desde hace tiempo, su vato se llevó a al morro, porque parece que anda metida en cosas raras
- Hum... sólo asistiremos para agradecer la ayuda y ya, además hoy vengo bien cuidado; traje a unos amigos chilangos
- Cuidado chilanguito, mucho cuidado.

Era la primera vez que Barajas me daba una advertencia.

Llegamos a la fiesta, cerca de la plaza de la Mega, en una colonia llamada Carranza. Era del lado feo, que ni siquiera está pavimentado, pero pensandolo fríamente, hemos estado en sitios más feos, así que de cierta forma no le tomamos mucha importancia.

El lugar donde era la fiesta se veía como una casa a medio terminar, por fuera. Todo era color ladrillo gris, y los dos tipos que vivían allí sólo nos dijeron que era para guardar las apariencias y mantener un bajo perfil. Sinceramente no me preocupé, todo iba saliendo muy bien.

Entramos al lugar y fue cuando Janey me hizo una seña, había un olor extraño en el aire, como a azufre; pensé que tal vez era porque la casa estaba en costrucción, pero aun así empecé a sentirme incómodo. Los dos tipos dueños de la casa sacaron algo de cerveza, y empezó a amenizarse la fiesta.

En algún momento pregunté por el baño, y me indicaron que estaba hacia el fondo de la casa. Con ayuda de la lámpara del celular caminé hacia atrás, pues no se veía nada. Llegue a una pequeña puerta de mandera y entré. Nuevamente al salir, caminé entre la oscuridad.

Al salir vi a Janey y Lalo bailando en un lado, Gabish estaba fuera fumando con El Pelón y Jessika; y los dos tipos de la casa se estaban drogando; pero faltaba alguien… ¿dónde estaba Becario?

Fui con Janey y Lalo, para preguntarles donde estaba Becario, pero me dijeron que no sabía, tal vez había ido al baño. Pero no podía ser, yo venía de allá, y está tan oscuro que al menos podría haber visto una lucesita de él intentando cruzar la oscuridad.

Salí a la calle y miré dentro del coche, tampoco estaba becario. Cuando iba a de regreso Jessika me interceptó

- ¿Qué buscas bebé?
- A mi amigo, el de lentes y barba
- Ya se fue bebé. No te preocupes por él

¿Irse?, Becario no podía irse, ni siquiera sabe donde estamos. Algo no estaba bien, además de que ellas no se les veía normales, no era que estuviesen drogadas o algo, pero su comportamiento no era normal, y sus cigarros olían raro, no “rarito”, raro.. también a azufre, como podrido.. algo estaba pasando.

Volví de nuevo con Lalo y Janey, y les intenté explicar que no estaba Lalo 2, entonces reaccionaron. Les dije que me ayudasen a buscar y que nos fuesemos inmediatamente. Fue entonces que sentí un fuerte golpe en la cabeza, y todo se me nublo.

Mientras iba cayendo mareado por el golpe, sólo fue ver a Lalo poniendose frente a Janey y sacando tu arma. Giré y vi a uno de los tipos de la casa, muy cerca de mi con un tubo de metal. Al soltar el siguiente golpe que iba hacia Lalo puse mi brazo para detenerlo; y con la poca fuerza que me quedaba le dí una patada de giro interna para hacerlo retroceder.

Mientras se hacía unos metros hacía atras, prácticamente sin hacerle daño. Yo desenfundé las gemelas.

- Joven, #acción - me dijo Lalo mientras se me ponía a un lado y apuntaba al tipo de la casa
- No, algo raro esta pasando; ve con Janey para atrás y busquen una mejor posición, yo me encargo
- ¿Y Becario?
- Debe de estar dentro, no hay forma de que se haya ido
- Ok joven, no te mueras

El tipo nuevamente se me acercó con el tubo de metal. Era más alto que yo, un típico cachanillo, de casí medio metro más que yo, más fuerte y grande. Sin titubear le disparé directo a la rotula de la rodilla izquierda, pude ver como se le astilló y como las pequeñas fibras de los huesos salieron disparadas llenas de sangre hacía el suelo. Apunte con la mano izquierda… ¡clack!, no ocurrió el disparo, mi mano izquierda no tuvo fuerza suficiente para presionar al gatillo; volví a apuntar con la mano derecha, y entonces le destroze la segunda rótula.

Cayó de rodillas frente a mi, giré sobre mi eje hacía la izquierda, puse la Beretta izquierda sobre su átlas, y volví a oprimir el gatillo.. ¡clack!… ¡Arrg!, mi mano. Entonces pasé por debajo la mano derecha y callé sus gemidos de dolor directamente en la garganta con la Beretta derecha.

Apenas cayó vi al otro tipo acercarse a mi, pero lo paré en seco; dos tiros en las costillas para dejarlo sin aliento, y nuevamente un tiro en la garganta para que no gritase. Miré hacia la puerta y entonces vi a Becario, parecía un zombi y lo estaban subiendo a un coche.

Apenas apunte cuando me llovió plomo por todos lados, me cubrí con una especie de barra en la cocina; pero apenas era madera comprimida y las balas pasaban como si nada. Me pusé de pie y disparé a todo lo que pude ver moverse, pero no le atiné a nada. Nuevamente me cubrí, cargué, disparé… ohhh hace un año esto era más fácil, me faltaba el aire, me dolían los brazos, quería vomitar del esfuerzo.

Me incorporé y apenas iba a disparar cuando un tipo, igual de grande y corpulento que el primero me doblo el brazo y me levantó, lo suficiente para no sentir el suelo. Mi mano izquierda… ¡clack! emití un chillido de dolor, pero el disparo salió.

A pesar del dolor que debía de estar sintiendo, no me dejó de levantar y aplastar contra una columna. Entonces vi sus ojos, completamente negros; y lo escuché en un tono lleno de rencor.

- ¡Quema!, ¡quema!, siento como entra la bala por mi cuerpo, como la polvora contamina mis entrañas, siento el dolor; siento como arde mi piel

El miedo me invadió, justo cuando estaba a punto de disparar de nuevo, sonrió

- Que delicia de dolor

En ese momento me aplastó aun más fuerte, mis costillas tronaron de dolor y mi instinto fue vaciar el arma completa sobre su vientre.

Cerré los ojos para soportar el dolor, al mismo tiempo que sentí como me volvía pesado para él y empezaba a dejarme caer. Vi como escupió sangre; debería de haber tenido las entrañas destrozadas, y de pronto, lo vi más grande que antes, y sentí montones de golpes en el pecho y un agudo ardor. Caí al suelo al mismo tiempo que él.

Querido Diario….

No sabía que me había pasado, pero sentía dolor; aun mareado intenté incorporarme pero no pude. Lo último que mis labios emitieron fue un ligero susurro, que en mi mente era un grito.

- ¡Becario!, ¡Becario!

Veía como lo subían al coche, vi su cara sin expresión… vi la puerta cerrar, y vi como arrancaron. Todo se nubló, y caí en un sueño profundo.