Sábado, 14 de Julio de 2018: Los españoles

Querido Diario…

Llevo una semana de aburrimiento… cuando uno se la pasa haciendo cosas malas, la paz le parece demasiado aburrida. Me puse prácticas por un poco en los bug bounties, pero; bueno coff,.. coff.. no es por presumir, pero; que bueno soy B\ </presumido>

Y justo a tiempo, porque necesito cambiar mi coche de la ciudad, o pronto dejará de circular.

El famoso coche verde, al que todos tienen miedo a subirse, creo que está próximo a su jubilación.

Fuera de eso, ir a Walmart, comprar unas chuletitas de Dog Chow y bañar a Shellcode, mi vida está muy aburrida. Ayer soñé con algo, algo que pasó hace algún tiempo en el que un amigo de Mom me pidió ayuda; ¡ahhhh! una de esas misiones turbias e ilegales; nada tiene que ver con computadoras o hackeos, simplemente fue conversaciones.

- Bueno
- Que onda, ¿cómo estas?
- Mal, me duele la panza - los efectos de haber cenado en los tacos del Ferrocarril
- Que bueno - Si, jamás pone atención - oye, ¿estas ocupado?
- Pues si a morir se le puede llamar ocupado, estoy un poco ocupado
- Oye, me marcó; me marcó nuestro amigo. Al que ayudaste hace poco a capturar a la vieja esa de la página
- Ouu... si, leí la noticia en el periódico
- Quiere ir contra los de los hoteles
- ¿En serio?
- Si, pero hay que comprobar primero; ¿no?
- Hum.. si, supongo
- Ve que puedes hacer; Mercado te acaba de depositar algo para que puedas trabajar
- Ok

Viaje a la Ciudad de México. Entrar en contacto con los Españoles, no iba a ser fácil. Si bien no son gente de un perfil alto, son personas de mucho dinero que se mueven en un círculo muy cerrado; al cual ni siquiera Mom está incluido. Por decirlo de forma “coloquial”, es un negocio familiar; las únicas personas que tienen contacto con ellos son las personas a las que explotan, pero para eso me tenía que operar y ponerme unas copas 36C y agua oxigenada.

Opté por otra cosa, platicar con una de ellas y convencerle de ayudarle.

Busqué en el directorio de contactos, lo más sencillo era buscar una venezolana, ¿por qué?, cualquiera que haya estado en Venezuela sabe a que me refiero.

Todas las historias son igual de tristes y desesperadas, así que por decirlo así; ella sólo fue un caso aleatorio.

- Hola - marqué con el acento más macho y grave que pude
- Hola corazón
- Vi tu anuncio en Internet
- Claro, te comento... - [omitiré todo eso, no es agradable]

Nos quedamos de ver en el hotel de los españoles. Maneje todo Circuito Interior hasta la altura de la Condesa, luego me estacioné en un parque.

Algún día, vestida de blanco, llegamos del aeropuerto y de allí fuimos a comer; ella comió pasta y bebimos vino. Después de eso se fue conmigo a Aguascalientes sin boleto de regreso… cuando pasamos por ese parque le dije, “aquí suelo estacionarme, así no me detiene el alcoholímetro”.

Intenté no pensar en ello. Ese era el viejo vendetta, una buena persona; el nuevo es una mala persona; turbia e ilegal. Tome mi portafolios y caminé hacia el hotel de los españoles. Al entrar llegué a la recepción y pedí una habitación.

- Hola
- Si
- Quiero una habitación, por favor
- ¿Sencilla?
- Si
- ¿Sale hoy?
- Si
- $650 por favor - pagué en efectivo
- Piso dos, por los elevadores a su derecha
- Gracias

Llegué a la habitación 201; justo al lado de los elevadores, lo recuerdo porque incluso, desde dentro, escuchaba cuando abría y cerraba sus puertas el elevador.

Para ser un hotel de paso la habitación era bonita; tenía una pantalla muy grande, la cama se sentía cómoda; y lo único extraño era una regadera con paredes de cristal que transparentaba todo. Encendí la televisión y estaban Los Simpsons en Fox. ¿Acaso Fox no tiene otro programa?.

- Hola
- Hola bebé - era tan forzado, que era incómodo
- Ya estoy en la habitación
- Claro, ¿cual es el número?
- 201
- Perfecto bebé, te marco para confirmar - y colgó el teléfono

Unos instantes después sonó el teléfono de la habitación.

- Hola amor
- Hola
- Soy Cassandra; sólo marcaba para confirmar
- Ok
- Te veo en 15 minutos amor, ponte cómodo
- Ok

Esos 15min se convertirían en más de una hora.

Mientras esperaba metí mi portafolios en la gaveta pequeña que había en la esquina. Corte cartucho y puse mi arma bajo la cama; la ranura era muy pequeña, pero la cama estaba tan pegada hacia la pared que la dejé medio visible, esperando que ella no se acercase mucho de ese lado. Y esperé… y esperé… y seguí esperando….

Prácticamente me había quedado dormido esperando, cuando tocaron a la puerta y me desperté de golpe. Abrí la puerta, en persona no se parecía casi nada a las fotografías del anuncio, no era bonita, era muy morena en comparación a como se veía, su edad se veía aun menor de lo que se suponía decía; su cuerpo, como toda venezolana.

- Hola, puedo pasar - en ese momento supe que las cosas eran peores de como el amigo de Mom me lo dijo, su voz. No era la misma con la que había hablado por teléfono
- Claro, pasa
- ¿Me podrías dar mi regalito?
- Ouuuu si, claro - saqué el dinero de la cartera y se lo di
- ¿Sencillo?
- ¿Cómo?
- Si, si no vas a querer algo extra
- ¡Ah no!, así esta bien
- Vale corazón, pues tu quédate aquí, ponte cómodo y deja paso al baño

Mientras estaba sentado esperando maldije a Mom. Diablos, ¿cómo se supone que le iba a decir que me ayudase?, esto no era muy normal.

Tardo poco en salir, vestía mucho encaje… no estaba tan fea como la había visto en un principio. [Inserte aquí cachetada reaccionadora] ¡hey!, tenía que trabajar.

- ¿Estas nervioso?
- Hum... si, un poco
- Dime, ¿cómo te llamas?
- Aug... Armando - mentí
- ¿Y a qué te dedicas?
- Ouuu es complejo de explicar
- ¿Ah si?, intenta - mientras me preguntaba tantas cosas cada vez estaba más sobre mi 
- Hum.. pues seguros, vendo seguros. ¿Necesitas un seguro para tu coche?, tengo unos con cobertura amplia y a muy buen precio
- No tengo auto papi - y cada vez estaba más y más cerca, hasta que ella misma me notó raro - ¿no quieres?, ¿estas bien?
- Hum.. sabes, tal vez esto es un error
- Oh ya veo - y se retiró a una esquina de la cama
- No, no... no es por ti; no eres tú, soy yo
- ¿Quieres platicar?
- Si, platicar... eso es bueno, siempre es bueno platicar. Platiquemos.

Empezamos a platicar de cosas simples y burdas, nada importante. Hasta que ella misma me empezó a platicar sobre ella. Su nombre, obvio, no era Cassandra; tenía dos años menos de lo que decía tener. Tenía una bebé, que cuidaba su mamá en su país. Ella tuvo que venir a trabajar a México para poder enviarles dinero; decía que por ahora era mejor que se quedasen allá, con $100o que ella les enviaba, ellas podían vivir como millonarias allá.

Tenía un tatuaje en su hombro, el nombre de un hombre; le pregunté y me sólo movió la cabeza; “el amor se termina hasta que las responsabilidades llegan y te das cuenta que no todo es estar entre sábanas”. Se notaba triste.

Le dije que su voz me sonaba muy distinta a la de la llamada. Me explicó que no era ella, era una agencia. Una persona se encargaba de contestar los teléfonos mientras ellas trabajaban; así resolvían también el problema del acento.

Me paré de golpe y ella se asusto por el movimiento brusco.

- ¿A donde vas?
- Por mi portafolio
- ¿Por qué?
- Para buscar mi cartera
- ¿Para qué? - tenía pánico en la cara
- Para pagarte un extra
- Ahhh ok - saqué un sobre y se lo puse en la cama - ¿qué es?
- Abrelo - abrió el sobre, sacó los billetes, eran $10, 000 dlls en efectivo. Alguna ocasión una persona me dijo que son $100 dlls se podía vivir casi un año en Venezuela con un muy buen nivel de vida, con $10, 000 dlls, seguramente sería tan rica como un socialista. 
- No entiendo - entonces extendí mi mano y le di algo aun más importante que el dinero
- ¿Un pasaporte?
- Si
- Es mexicano
- Si, verde. El color más buscado de pasaporte en tu país
- ¿Eres policía?
- Nah... pero tampoco soy vendedor de seguros
- Yo no he hecho nada malo - se hizo hacía atrás llorando - déjame ir, por favor
- Calma... no soy policía y no soy un ... bueno, si soy un pervertido, pero ahora estoy trabajando. Necesito de tu ayuda
- ¿Qué quieres?
- Tú ayuda... ¿por qué atiendes en este hotel? - le dije lo más pausadamente y suave, para que no se asustase
- Para no salir de la zona
- Hay muchos hoteles por aquí, pero sólo usan tres, ¿por qué?
- La señora, tiene negocios con los dueños, nos cuidan, nos traen sus taxis, a veces hacen fiestas y meten camionetas, de todo. Viene gente de todo de tipo, políticos, gente de dinero, creo que hasta narcos
- ¿Los españoles?
- Son los dueños
- ¿Ellos van con ella?
- A veces, van a los departamentos cuando llegan nuevas, las van a conocer para saber como ubicarlas por zona. Yo soy afortunada, me dijeron que parezco niña y eso vende. A otras las mandan a zonas feas con gente que las trata mal. He visto chicas llegar golpeadas a los departamentos
- Necesito de tu ayuda, te daré el sobre y el pasaporte; ahora mismo le pondré tus datos. Es real
- ¿Qué tengo que hacer?
- Cuando llegues a esos departamentos, y los españoles esten allí; entra a está página, entonces sabré que estas allí. 
- ¿Sólo eso?
- Si
- ¿Y luego?
- Di que vienes a una cita, misma habitación, la dejaré pagada. Entra, aquí estará tu pasaporte ya listo con los datos. Quédate toda la noche, y a la mañana enviaré un taxi por ti; te dejaré en la mesita algo de dinero en efectivo, en pesos. En México esto no es tanto, pero ayuda; trae a tu familia con eso. 
- ¿Sólo así?
- Si
- ¿Por qué?
- Ellos se metieron con gente poderosa, para la que trabajo
- Eres un ángel
- Nah, salí del mismísimo infierno.

Pasó la hora de la cita y se fue. Esperé unos 20 minutos, mientras terminaba un capítulo de Los Simpsons, cuando Liza usa frenos.

Bajé y dejé la habitación reservada para cinco días. Creí que eso era suficiente, antes de que algo sospechoso pasará.

Esa misma noche el script que parseaba los logs de Apache detectó que alguien había hecho una petición a la imagen que utilice como marca. Revisé la posición de la IP, eran unos departamentos en la San Rafael. Le avisé al amigo de Mom, y manejé lo más rápido que pude al hotel.

Todo se veía en calma; unos minutos más tarde volví a recibir la alerta del script, alguien había visto la imagen de nuevo. Revisé la IP, era la del hotel contratada en Telmex. .

Seguí esperando… una hora más tarde empezaron a llegar los policías.

- Bueno
- Que onda, ¿cómo estas?
- Bien
- ¿Estas ocupado?
- No
- Me marcaron. Buen trabajo
- ¿Qué pasó?
- Les pusieron un cuatro, van a estar un buen rato en la cárcel; como 80 años 
- Ouuuuu
- ¿Todo bien?
- Si
- Excelente, vete a cenar algo rico
- Vale, nos vemos el lunes
- Gracias

Volví a estacionar el coche en el parque y di la vuelta para pasar caminando frente al hotel. Me acerqué a la recepción; cuando un policía me cortó el paso.

- Lo siento joven, no puede pasar
- ¿Por?, ¿pasa algo?
- Estos hijos de la chin%&/( proxenetas joven
- ¿En serio?
- Puras chamaquitas extranjeras
- Diablos, está feo
- Si, mi joven. Eran unos pin%&/( gachupines
- ¿Y cómo los detuvieron?
- Lo de siempre joven, llamada anónima. La competencia que les puso el dedo
- ¿Y había alguien dentro?, ¿las rescataron?
- Nadie, como siempre, nunca agarran a nadie; pero ahora si los agarremos a ellos con videos. Guardaban todo en las cámaras de seguridad
- Que suerte
- Si, mi jefe... y justito estabamos revisando y acababa de salir una chamaca; chula la niña, entró a un cuarto y luego, luego se salió y se fue en un taxi de la calle. Yo creo que se dio cuenta de las patrullas
- Si, yo creo que fue eso; ¿qué habitación fue?
- La 201 mi joven, ¿por?, ¿estaba ya hospedado aquí?
- No, vengo de viaje y andaba buscando un hotel cerca
- No mi joven, yo que usted mejor me buscaba otro
- Gracias
- Cuidese mi joven

Sólo me quedó una duda; ¿volvió a abrir la imagen en la red del hotel por que dudó que todo fuese verdad?.

Querido Diario… ese día, estaba enojada conmigo; había perdido un vuelo y no había llegado a la boda de su mejor amiga. Pero creo que sobre todo, estaba triste, por no tenerme siempre a su lado, como ella quería. Pocas veces estaba en silencio, y esa vez, del aeropuerto al parque, hablo nada; sólo marcó a su tía para decirle que había llegado, y fue todo.

Al abrir la puerta del coche, le di un beso y un abrazo. Y todo se sintió normal… me abrazo muy fuerte, y empezamos a caminar para buscar donde comer y que le dijese lo que unos días antes le había escrito, en persona.

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