Querido Diario…

- Las cartas me dicen que no tomas esto en serio
- No - respondí sinceramente
- ¿Entonces?
- Mariela insistió, esto es sólo un juego para pasar la pandemia - su cara demostró su molestia
- ¿Alguna vez has estado en peligro de muerte y te has salvado?, ¿tal vez algún accidente de niño?, ¿alguna enfermedad grave?
- No - mentí
- Ten cuidado
- ¿Por?
- Veo un riesgo muy grande para ti próximamente - ¡blah!, superchería
- Hum...
- Esta carta representa representa tus limitaciones. Eso que se aproxima es algo para lo que no estas preparado. Toma mi consejo, cuando sientas peligro alejate, no podrás hacer nada para enfrentarlo.
- Hum...
- ¿Conoces a alguien libra a quién no le agrades?, no tiene que ver con ese peligro inminente. Pero alguien, alguien libra, te está observando. Y no le agradas.
- No
- Piensa en las personas que pueden envidiarte
- Nadie
-. Cuidate mucho.
- ¿Qué significa la tercer carta? - en la ronda final, sacó la carta de las espadas, la de una muchacha con una balanza, y unas muchachas con unas copas
- No la estoy tomando en cuenta
- ¿Por?
- Representa felicidad, pero no encaja cuando veo ese riesgo que se acerca. Ten cuidado, esta carta, me preocupa mucho en ti. Algo viene, y no vas a ser capaz de enfrentarlo, por más que intentes, estarás limitado, alejate.
- ¿Te deposito por CLABE?
- Está bien
- Ok, gracias.

Ojalá esto de las cartas sea real. Tal vez, está vez la suerte no me alcance, tal vez ahora si esto acabe. Tal vez ese riesgo viene en una BMW dorada, con una vulnerabilidad en el sistema de frenos. Tal vez, ya no te extrañé más.

Querido Diario…

Me quedé dormido mientras veíamos esta película.

Me daba mucho sueño cuando venía a Mexicali, siempre culpé a la altura, o al cambio de horario. Esa ocasión, creo que vi el inicio, hasta que estaban en un bunker, y luego cuando desperté ya estaba la escena final.

No es que me haya gustado mucho la película, pero quería saber que había pasado y no recordaba el nombre. Pasaron muchos años, y varias veces me venía en la mente esa película.

Ese día, saliendo del cine, subimos por tu camioneta hasta el último piso del estacionamiento del Cinepolis Centenario, fue cuando me dijiste que tal vez ese era el punto más alto de todo Mexicali; y vimos la ciudad desde allí.

Un día, regresando de Aguascalientes, encontré al fin la película. Estaba en las tabletas del autobús, le tomé una foto y te la envié. No respondiste hasta horas después; pregunté que pasaba. Me dijiste que nada, que estabas con tu familia. Escribí «Dile hola a tu tía Bianca», como siempre lo había hecho, y respondiste «no le voy a saludar por ti».

Ese día aun recuerdo, que seguía planeando como darte el anillo. Porque no habías querido viajar para vernos en tu cumpleaños. Una vez, en el otro blog, te puse que había intentando platicar con tu amiga Natalia, uno de mis planes era pedirle que ella te llevase al Café 8 1/2, yo llegaría sin avisar y pediría que pusiesen la canción de Bésame, y con muchos carteles con caricaturas, dibujaría desde que te conocí, hasta ese momento.

Pero ya no pude ni siquiera seguir imaginándolo, al día siguiente si viajaría aquí, pero no era por eso.

Ese viernes no volví a escribirte, no quería molestarte más. Tú tampoco lo hiciste. Hasta que al día siguiente me marcaste por la noche. ¿Por qué?, no lo sé, nunca entenderé porque me terminaste odiando tanto.

Con todo mi corazón, deseo en 15 días no volver. Nunca.