*Extraído del diario de Lalo Landa*

Estimado Diario…

Ingrese al comedor. Me sorprendió verle allí sentado, en pijama, con pantuflas de Homero Simpson. Frente a él, un plato de carne, con montones de guarniciones alrededor; lo que más me sorprendió fue un plato lleno de chiles toreados; con razón siempre sufre de gastritis, pensé.

Con la cabeza asintió y me dirigió a sentarme.

- ¡Joven...

Su voz, se escuchaba vacía, hueca… me cuesta trabajo describirla. Parecía normal, pero no estaba normal… no era el Belindo de siempre, algo había cambiado. Apenas iba a preguntar como se encontraba cuando el me interrumpió

- ¿Sabes que es lo malo de la picaña? - me dijo, mientras cortaba la carne, y uno de los meseros me ponía un plato frente a mi y una copa
- No, ¿qué?
- El término - me dijo mientras me mostraba de perfil su plato - siempre es complicado atinarle al término; es tan gruesa y magra, como una bolita; que no queda bien. De una parte te quedará perfecta, pero de otra se habrá pasado.

Siguió comiendo, apenas volteó a verme. Me pusieron un corte igual que el de él.

- Señor, ¿qué le gustaría beber? - iba a pedir una cerveza, pero Belindo lo paró en seco
- Hum... hay una botella de nebiolo italiano en la cava, traéla
- Señor - Martín frunció el seño como si le hubiesen dicho algo que le molestase - esa botella es un 2008 que le regaló el hermano del casi patrón
- Si, Mercado tiene buen gusto - me dijo más a mi que a Martin - mi estimado amigo Candia seguramente lo disfrutará 
- A la orden señor

Jamás había escuchado que Belindo aceptase tales tratamientos, eso me hacía pensar aun más que algo no estaba bien.

Después de unos minutos Martín llegó con una botella a la que le quitó el polvo con su servilleta, la abrió y le sirvió un chorrito en la copa.

- Ohhh así como me la imaginaba, el niobolo rugoso, pesado, lo tienes que maridar con algo que te liberé el sabor; pero en este en especial tiene una acidez que te hace seguido querido beber; tal vez, si eres muy asiduo a los sabores fuertes, podrías beberlo sólo, pero en general no; y se lleva muy mal con los quesos. Alguna vez me lo dieron con un queso azul y fue un desperdicio de vino y de queso.

Giró la mano para que le sirviesen, más que un gesto era una orden. Lo bebí, era fuerte. Martín me miró desestimandome para beber el líquido, que seguramente era algo especial. Belindo se dio cuenta, nuevamente volvió a intervenir.

- Martín, creo que tu disfrutas mucho del buen vino; anda, sirvete una copiosa copa, y déjame con el señor Candia. A solas.

Parecía que esperaba esa frase con ansias, Martín se sirvió y se retiró.

- ¿Cómo estas?, joven
- Excelente, ¿chilito toreado? - tomo un chile y me lo ofreció con el tenedor 
- No, gracias. Ya vez, la vida fitness con Karen, intentamos comer sano
- Ahhh cierto. ¿Cómo van?
- Bien, podré usar mi traje slim fit para tu bod... graduación
- Creo que debería de hacer lo mismo, anotaré en el todo-list llevar una vida sana

Siguió comiendo tranquilamente, intenté hacer lo mismo, mientras lo veía de reojo. Sé que se daba cuenta, pero no me dijo nada. Estuvímos sin hablar casi una hora, terminamos la botella de vino, pensé que eso haría más relajado el tenso ambiente, pero no.

Cuando hubo bebido la última gota de su copa, se recargó y miró al techo.

- ¡Ahhh!, joven... me siento pesado
- Estas gordito
- Pero ahora, me siento pesado... necesito ir a tomar la siesta. ¿Me acompañas?
- Hum... creo que dormir juntos sería un poco raro. La última vez que íbamos a dormir juntos, huíste en la noche con mis cosas
- Ohhhh si, el día que puse Waze para intentar encontrar el camino en medio de una zotegüela
- Ajá, y yo terminé con un chichón
- Y pediste una botella de tequila cuando te dije que no pidieses más
- Y te metiste a un departamento de desconocidos, bebiste, hiciste amigos, y te saliste al darte cuenta que te habías equivocado de fiesta
- Si, buena noche - Belindo parecía intentar recordar la alegría que había sentido esa noche, pero parecía que no la encontraba. No expresaba nada... no es que Belindo exprese mucho, pero ahora si, era como decía Señorita RH, no muestra emociones de ningún tipo
- Bueno, me retiro joven Candia, estaré en la alberca tomando la siesta, por si gustas.

Pude ver como salía del salón y caminaba hacía el jardín. Su perra lo alcazó corriendo, se tiró en un camastro y su perra se acostó enrocada a su lado. Bebí mi copa y me salí. Que buen corte, ¿cómo es que le puede encontrar pretextos?

- ¿Ya? - Karen me interceptó al salir de la finca
- ¿Ya qué güe&/()?
- ¿Que ped%&/()?, ¿cómo esta?
- No sé
- Güe$%& pasaste una hora allá adentro, ¿no sabes que ped%&/(?
- No
- Güe/()= no maR&/()
- Pues ve tú güe%&/(), la neta está bien raro
- Pero, ¿cómo se ve?, adolorido, golpeado, sufriendo.. 
- No sé güe%& me hablo de carne, y vinos, y quesos, y ... güe%&/( yo creo que necesitamos dejarlo un rato

Estimado Diario…

Mientras Karen y yo caminabamos a la salida de la finca, se escuchó una canción en en todo el jardín.

 


¿Por qué esa canción?, no lo sabíamos, pero algo importante tenía que ver. Quién teníamos allí, por quién nos habíamos arriesgado, ya no era Belindo… no pude quitarme en toda la tarde la imagen de sus ojos, apagados, grises, sin brillo… Belindo había muerto, pero caminaba.