Querido Diario…

Tengo la alarma configurada, y siempre se pone la lunita. Así que no escucho cuando me escriben en la noche.

Así que, aunque estaba despierto, no me di cuenta. Hasta la mañana siguiente, donde sólo leí un: «ni siquiera en la embajada, ¿cómo lo hiciste?».

Me reí… y recordé que hace tres años había tenido que hacerme pasar por dueño de un restaurante.

En la tarde fui a comprar un traje para mi comida del martes, no tengo ya esperanzas; pero ¿si tal vez él si puede?.

Sino, al menos tendré Tafil, volveré a dormir

Querido Diario…

Cuando compré el traje, le pedí a Mariela que me acompañase, necesitaba el toque femenino para escogerlo. Es una comida muy importante, y debo de verme bien.

Al salir del vestidor me miro, se río e incriminitivamente, me dijo:

- ¡Chilangoooooo!, ya sé lo que hiciste
- ¿Qué hice? - dije sorprendido, mirando a todos lados... - ¿qué de todo?, lo bueno si fui yo.. lo malo, tal vez también
- Te ur-ge un pasaporte - me acomodó la solapa del saco