Domingo, 20 de Octubre de 2019: Pwnagochi

Querido Diario…

Viajamos a Tijuana para el plan de rescate de Lalo 2. Salímos de la casa y rentamos un Arbnb, para que también Shellcode pudiese viajar con notroso.

Manejamos el camino sin mucho contratiempo, hasta cierto punto, guardamos silencio todo el camino. Intentando no recordar lo que mal que nos había ido los recientes días, por intentar ser millonarios.

Llegamos al Airbnb, y dejamos las maletas. Shellcode se quedó en el jardín jugando con el perro del dueño, mientras Lalo dijo que necesitabamos ir por “materiales”.

Manejamos sobre Av. Juárez, Lalo nos pidió dar vuelta a la derecha, hasta llegar a una casa rosa de dos pisos. Nos estaciomos en frente, todos se nos quedaban viendo, lo cual me empezó a poner nervioso.

- ¿Tienes seguro? - me preguntó Lalo
- Hum.. si, pero como si no lo tuviese. No es precisamente la mejor aseguradora el mundo
- Huy joven, bueno... confiemos en los dioses

Caminamos hacia la puerta. Había un tipo con el pie recardado sobre la pared, tenía un sobrero de paja pequeño, lentes oscuros, y al pararnos frente a él, nos barrió de arriba a abajo y nos dejó pasar. Una vez dentro, estabamos en una sala que habría parecido la de cualquier abuela mexicana que se respete. Con carpetas de tela blanca en cada una de las mesas, y pláticos sobre los sofas.

- ¿Digan? - un tipo muy delgado, que olía a cigarro apenas entró a la pasa, y tatuado en toda la frente se dirigió a nosotros
- Venimos con Oscar - respondió Lalo
- ¿Quién lo busca?
- El Mexibolita - el tipo se rió y nos dió la espalda
- Ese vato esta muerto - Lalo se le acercó rápidamente y lo estrelló contra la pared
- Le hablas a Oscar, o tú vas a estar muerto

El anfitrión cruzó la puerta corriendo

- El vato - imité el acento del anfitrion
- Calmate "llegar al Oxxo"
- ¿Hablas como cholo?
- Simón

Un tipo, también de playera blanca, flaco y tatuado entró a la habitación. Cuando vio a Lalo se empezó a reir, parecía no dar crédito de verlo allí. Finalmente se le acercó, hizo un extraño saludo con las manos, de esos como de película y Lalo nos presentó

- ¿Que pe$%&?, ¿dónde jalas? - dijo el tal Óscar - ¿allá con los jitomateros?
- Naaaaah.. ya dejé eso, trabajo... hum... en una organización turbia e ilegal, hago ciertos negocios. Este de aquí el lugar teniente - me señaló
- Hola, mucho gusto, que tal; un placer
- Hum.. - me miró de arriba a abajo - no parece como un lugarteniente
- Ñeeee.. tiene sus ratos... en fin, Óscar, necesito materiales. Venimos a rescartar a un valedor
- Claro, por acá

Óscar nos llevó dentro de la casa, pasamos la cocina y entramos a un cuartito al fondo. Había cajas por todos lados, enroscó un foco que aumbraba la habitación, y empezó a abrir las cajas.

- Elije lo que quieras, cortesia para el Mexicobolita

Lalo empezó a ver dentro de las cajas, y saco un AR15 y un M16; se los ajusto al pecho y vio su peso. Luego se metió una Glock a la cintura; y varios cartuchos.

- Joven, estamos en Tijuana, no en Irak
- Joven, ¿viste las noticias ayer?, eso pasa diario aquí; así que agarra también

Tome una Glock y me la guarde en la cintura

- ¿Una?
- Ya viste lo que pasó, mi mano izquierda ya no sirve para nada
- Joven, esto es Tijuana, no vas a salir vivo con una pistolita
- He salido vivo de peores sitios con una pistolita
- Oh si, Michoacán - lo miré con recelo, y tomé una segunda Glock

Después de que Lalo se disfrazace de Rambo, dijo que estaba listo, y cerró las cajas

- Eh, morrita, ¿tú nada?
- No, a mi me cuidan ellos
- Que confianda
- Este de aquí pasó 300 kilos de zucaritas al gabacho, este de acá fue torturado a -40 grados, no tengo de que preocuparme

Y Janey se salió un tanto molesta por la situación. Lalo se estuvo despidiendo de Óscar, y mientras íbamos hacia la puerta, rezaba porque el coche aún estuviese allí fuera; al abrir la puerta lo vi, y resistí la tentación de correr a abrazarlo y besarlo. Me resumí a apretar fuerte el volante y decirle “amado cochecito gay, no te vuelvo a abandonar así”.

Fuimos hacía avenida Revolución, y Lalo dijo que bajasemos; me daba mucho meido ver como todas las armas se le veían como si nada. Paramos frente a unos tacos y nos pasamos, alcancé a leer un letrero que decía “Tacos $1 dólar”.

- Dos de asada - dijo con voz mandona a quién atendía
- Dos también - pedí
- Cinco de suadero con poca salsa - vieron raro a Janey, Lalo la interrumpió
- Disculpe a la señorita, quiere uno de asada

Terminando de comer caminamos un poco por la avenida, intentamos evitar lugares a donde Janey nos hubiese metido, porque estabamos en una misión; y al final del día volvímos al Airbnb.

Shellcode estaba sobre el sofá, llegué a abrazarla. Prendimos la tele y nos quedamos en la sala viendo, algo así como una telenovela.

El día había pasado muy tranquilo, aunque seguíamos muy callados por el miedo a perder al Becario. Nos fuimos a nuestras habitaciones cada uno, y nos quedamos dormido.

Mi habitación era la principal, porque yo había pagado, creo que por eso. Shellcode se quedó dormida a mi lado, escuchaba su respiración en oreja, y sus ronquiditos. Pasó la noche y me quedé dormido.

Desperté en la noche, aunque no sabía bien que hora era. Escuchaba agua caer, tal vez una fuga. Me pusé los lentes de noche, y fui al baño, encendí la luz y vi de la regadera caer agua. Se me hizo entraño, cuando habíamos llegado no vi ninguna fuga, y usualmente los Airbnb suelen tener muy buen mantenimiento.

Giré la llave para cerrarla, pero estaba cerrando, y seguía cayendo agua; luego la abrí, cayó el agua, la cerré y dejó de caer.

- Que raro... - susurré

Apagué la luz y me fui a la cama. Shellcode ni se había inmutado, me quité los lentes, y justo cuando los dejé en el buró vi una sombra pasar. Me volví a poner los lentes pero no había nada, Shellcode seguía dormida, debió ser mi imaginación, si hubiese habido algo, ella lo habría notado.

Me volví a hacer bolita para quedarme dormido, y de pronto empecé a sentir frío. Escuche ruido, una puerta se abrió; pensé que sería Lalo o Janey entrando al baño.

Entonces sentí el peso sobre la cama, alguien había entrado a mi cama. Me cubrí con las cobijas.

- Ushquele a su cama

Escuché el carrazpeo de alguien, y supusé era Lalo

- Joven, deje dormir

Entonces lo sentí más cerca de mi, los ronquidos de Shellcode se detuvieron; y sentí un brazo sobre mi.

- Órale joven, ¿qué pasó?, yo sé que tienes rato de no ver a Tania, que psss...

Pero el abrazo siguió, y el frío.. sentía mucho frío a pesar de estar bien arropado. No sé cuanto tiempo pasó, tal vez 10 minutos, tal vez 20 minutos… me giré para saber que me abrazaba, vi una sombra y luego nada. La temperatura volvió a ver la misma, y los ronquidos de Shellcode empezaron.

Mi corazón latía tanto que me dolía, me pusé los lentes, saqué una pistola de bajo la almohada, y corte el cartucho; vi la hora: 3am.

Querido Diario…

Siento que estoy cerca, muy cerca… pero no he domido por eso mismo. Pero no soy el único, hay un panda que lleva tres semanas trabajando dos empleos, y empieza también a morir de cansanción.

- El lunes me la van a dar, y por fin algo de libertad
- Hay que bloquear todas las tiendas en línea, sino capaz que en vez de comoutadora, se vuelve ropa
- Tengo que comprar un vestido de fiesta
- Hum... - hice una mueca - ¡cierto!, Rafa
- Ah si Rafa me va a acompañar
- No, Rafa vive en Alemania, necesito pedirle que me ayude a comprar algo
- Puedes pedirlo a mi PBOX
- No lo envían a EEUU
- ¿Qué cosa turbia es?
- Un display
- O_o

Viernes, 11 de Octubre de 2019: Dos muertos

Quiero Diario…

¿Esta muerto?…

Me acerque a mi mimso, me incliné, me vi respirar; pero… ¿cómo podiá verme a mi mismo?. Intenté tocarme, y podía hacerlo. Sentía mi cuerpo, sentía mi calor… me jale, me golpeé; intenté hacerme girar, pero no podía hacerme despertar.

- No funciona así, joven

Esa voz… esa voz… me giré y lo vi allí, frente a mi, despeinado, con cara relajada; podía estar en la situación más estresante, y a él siempre lo vería tan como si nada.

- Becario...
- ¿Qué pasó joven?
- No lo sé, dime tú - le dije mientras me miraba a mi mismo
- Ouuu... eso se ve grave joven
- ¿Qué te pasó?
- No lo sé joven, de pronto desperté aquí en tu casa. ¿Y a ti?
- No lo sé, me dormí y de pronto estaba aquí... creo que estoy muerto... ¿estamos?

Vi la cara de Becario un poco triste cuando dije eso. Me acerqué a el, e intenté tocarlo.. a diferencia de cuanto intenté tocarme a mi mismo, no sentía calor en él; no puedo explicarlo, pero era como no tocar nada y al mismo tiempo tocar algo.

- ¿Qué es lo último que recuerdas?
- Muchas velas, blancas y negras; carne, calor...
- La casa de los narcos... encontramos algo... intentan invocar a un demonio llamano Mamon, el demonio de la destrucción
- ¿Y yo que tengo que ver?, joven.
- Creo que creen que eres una buena ofrenda
- ¿Y tú?
- No lo sé... usamos la ouija para buscarte, yo fui el vaso... creo que no volví
- Hum...

Becario se acercó a mi, y de pronto me movió el dedo del pie. Sentí como si el aire me faltase, y algo me jaló a algo profundo, como si cuando en el mar de pronto te ahogas. Los pulmones se me llenaron de aire y desperté.

Me levante de un salto, mire a todos lados, estaba yo, allí despierto… miré pero no estaba Lalo 2

- ¡Becario!, ¡Becario!, no donde sea que estes, no te preocupes, vamos a ir por ti... tu relajate, confía en mi

Subí las escaleras a buscar a Janey

- ¡Janey!, ¡Janey! - subí gritando
- ¿Qué te pasa loco?
- Tenemos que ir por Becario
- Si, ya sé, pero no sabemos donde está
- Vamos a volver a usar la ouija para encontrarlo
- Eso no sirvió
- Si sirvió, sólo que no sabíamos que había servidor
- ¿Eh?
- Me morí, y no me morí... bueno, no sé, algo raro pasó pero.... Becario... esta en algún sitio, dormido o algo así
- ¿Eh?

Querido Diario…

Necesitabamos de nuevo buscar a Becario, estaba en algún sitio. Haya pasado lo que haya pasado, algo me saco de mi, y con eso podíamos buscarlo; creo…

Lalo entró con el desayuno, confundido de verme..

- Joven, ¿hokeis?
- Gracias
- ¿Ahora qué pasa?
- Tengo un plan - dije, confiado de mi mismo
- ¡Oh demonios!
- ¿Qué?
- Voy a avisarle a Tania que puede que me maten hoy
- ¿Eh?
- Tus planes siempre son peligrosos
- ¡Ahhhhhh!, relaaaaaajate joven, tengo todo bajo control
- ¿Ah si?, ayer dijiste eso y perdímos al Becario
- Pero lo vamos a recuperar
- ¿Cómo?, ¿vamos a vender nuestras almas para recuperarlo del demonio ese?
- No nuestras almas, las de otros
- ¿Eh?
- A desayunar joven, nos vamos a Tijuana
- ¡Tijuaanaaaaaaaaaaaaa! - la alegría inundo su rostro, estábamos listos para la acción

Lunes, 17 de Septiembre de 2019: El ser

Querido Diario…

Desperté en medio de la noche, un poco adolorido de la espalda por dormir en el sofá. Me levanté y me acomodé el cojín. A pesar de que ya empezaba a refrescar el clima por las noches, seguía sintiéndose algo de calor.

Caminé hacía el comedor, sin encender la luz, y a tientas busqué el control remoto del aire acondicionado, lo encendí y me quedé debajo de la salida, esperando a refrescarme un poco; luego abrí el refrigerador y saqué una botella gigante de Pepsi; le dí un trago gigante. Era de esas cosas extrañas que a veces me pasan, a pesar de que no soy muy afecto al refresco, a veces en las noches me dan muchas ganas de beber refresco extremadamente frío.

Volví a guardar la botella en su lugar, me estiré un poco, y caminé de vuelta para el sofá. El problema, de no ver sin lentes, que en las noches cuando uno se levanta ,no ve nada, y sólo se guía por mero instinto. Así fue como llegué al sofá nuevamente, pero algo raro veía entre las sombras. ¡Un bulto!

Supuse que era el protector del sofá que se había hecho bolas, no vi bien, así que subí al baño y me puse los lentes de contacto; de vuelta pude ver a Janey y Lalo, roncando en las camas. Bajé y entonces volví a ver el bulto.

El bulto… el bulto era yo. O sea, no; si… yo estaba allí de pie, al borde de la escalera, pero al mismo tiempo estaba yo allí, en el sofá.

Me limpié los ojos, pensando que no estaba viendo bien, pero la imagen no se borró. Era yo… en el sofá.

Me acerqué con miedo al sofá, y me vi aun más de cerca, respirando, con los parpados en movimiento, tal vez por soñar… ¿acaso estaba soñando que yo me estaba viendo allí de pie?, y pusé mi mano sobre mi cara. Apenas me toqué con los dedos, y sentí un frío casi doloroso en las yemas.

Al sentir el frío, retiré la mano inmediatamente; sentí miedo, curiosidad, ¿qué estaba pasando?, ¿por qué?. Estaba soñando.

Me distrajo ruido en el piso de arriba, y las luces encendiéndose. Vi como una sombra pequeña empezó a bajar por las escaleras; era Janey. Pasó por detrás de mi caminando hacia el refrigerador. La seguí y me puse detrás de ella.

Abrió la puerta del refrigerador, y sacó mi botella de Pepsi, le dio un trago a la botella, cerró la puerta y se quedó mirando al espejo de la puerta.

- ¡Hey!, tus babas... que asco - dije, reclamando que le hubiese tomado al refresco directo de la botella.

Intenté tomar un vaso del fregadero, para dárselo pero al momento de tocar el vaso, nuevamente sentí un frío quemarme la mano. Y no pude cerrar la mano para tomarlo.

- ¡Janey!, algo raro me esta pasando... ¿ya viste el so... - Janey se giró y empezó a caminar de vuelta. - ¡hey!, pélame.

Fui caminando detrás de Janey, esperando que viese lo que pasaba en el sofá, se quedó para de frente, mirándome. Seguro ella también ya se había dado cuenta de que había pasado.

- ¿Ves?, a esto me refiero

Pero Janey no me hacía caso, jaló el taburete redondo y se sentó frente a mi, o frente al cuerpo de mi; o lo que sea que estuviese allí

- ¡Ay Belindo!, ¿cómo puedes tener tan mala suerte y a la vez tan buena suerte?; ¿qué se te va a ocurrir para rescatar a Becario?. Yo confió en ti, no confío así como que mucho en ti, pero un poquito. Bueno más bien no confío nada en ti, confío en tu suerte; y en que Lalo va a usar tu suerte para dar tehuacanazos a lo loco y sacarlo vivo. En Lalito si confío.

Me cubrió con la cobija, acomodó mi almohada y se siguió.

Janey no me vio. ¿Qué estaba pasando?… volví a intentar tocarme, pero de nuevo el frío me lastimó.

Me senté yo ahora en el taburete, asustado… intenté imaginar que yo mismo me movía; pero no me movía. Me veía allí, lejos, durmiendo. Y yo allí, sentado, mirándome…

Janey había dejado las luces de la escalera encendidas, y vi una sombra. Era una sombra más alta, así que supuse que sería Lalo, seguro el si se daba cuenta de mi y sabría que hacer. Cuando me paré y caminé a la escalera para encontrármelo vi una sombra, y nada más… sin rostro, sin emociones, como si dentro de su rostro estuviese un vacío profundo; y perdí el conocimiento.

Todo había sido un sueño.

Querido Diario…

La luz del día empezó a entrar por la cortina de la habitación. Me dio directamente en la cara y desperté… sentía los ojos secos, me había dejado los lentes de contacto puestos.

Me giré y a mi lado estaba Janey que también empezaba a despertar.

- Ñam, ñam, ñam... - se negaba a abrir los ojos - ¡ay!... 5 minutitos más, ¿qué clase de sitio es este que amanece tan temprano?
- Lo sé, es difícil acostumbrarse... y luego hay días en los que los días son larguísimos, y otros en que a las 5pm ya es de noche - le dije
- Hum... chale, quiero mi camita, quiero mi perro, quiero a mi mami
- Ahorita viene Shellcode, no te dará un trompazo, pero te puede meter un lengüetazo

Me incorporé y me recargué sobre la cabecera. Era raro que Shellcode no se hubiese despertado ya para venir a saludarme. Janey también se paró de golpe, fue a su maleta y sacó sus cosas para bañarse.

Se metió al baño, de pronto, salió a medio vestir por su toalla, que había dejado en la maleta

- ¡Argghh... castigo de Dios!, ponte la ropa; somos amigos pero hay limites...

Pero Janey, que en condiciones normales me habría cacheteado por grosero, se regresó como si nada a bañarse.

Me dirigí hacia abajo, Lalo aun roncaba tranquilamente en la otra cama. Al bajar, Shellcode salio rápidamente de detrás del sofá, y me miró confundida; no corrió hacía mi con alegría, no ladró, sólo se quedó sentada mirándome.

- Shellcode, beso, beso... Shellcode, hazme caso... ¡ash! que mal perro, no me haces caso

Llegué al último escalón, giré la vista a la izquierda, y yo… yo estaba dormido sobre el sofá.