Hay un meme que es usual en Instagram que dice algo como: si el día de mañana te dicen que estoy en la cárcel, ¿por qué razón crees que estaría en la cárcel?
Por alguna razón la mayor parte de mis amigos dicen que estaría porque tal vez evadí impuestos, porque me volví rico y estafé al fisco o algo así. La realidad es que eso no pasaría porque mi directora de finanzas me daría un machetazo antes de que evadiera impuestos. Pero estuve en la cárcel, o al menos en los separados, hace unos días y de verdad que no entiendo todavía la razón ni entiendo cómo fue que sucedió. Todavía no entiendo si fui víctima de extorsión, de una estafa, de oportunismo… no entiendo.
Hubo un tiempo en que la gente decía que yo tenía mucha suerte, increíble suerte, pero ahora la verdad es que creo que es todo lo contrario: tengo muy mala suerte. Y todos estos días he estado como completamente difuso por no entender qué fue lo que sucedió. Y lo peor es que no me importa, porque de todas formas lo único que tengo es una cosa en la mente.
El martes pasado fui a comer con unos clientes y al salir del estacionamiento vi que había una camioneta al lado, pero pues eso es normal. Pasé mi boleto, abrí la pluma y al lado de mí había una camioneta y avanzó primero. No sé si se me metió, no sé si intentó ganarme el paso… realmente no fue lo que sucedió. El punto fue que le choqué, le choqué de lado, le sumí la puerta. No fue un choque realmente grave, fue un choque de esos en los que uno se para y simplemente baja y marca el seguro y espera que el seguro arregle todo.
El punto fue que antes de bajar todavía le alcancé a escribir a mi mamá y le dije: “Acabo de chocar, voy a ver qué pasa, te aviso”. Bajé y del lado de la puerta en donde había chocado venía una muchacha. La muchacha se bajó toda histérica, gritándome, insultándome, y ya simplemente no me acerqué. Le dije: “No te preocupes, fue un accidente, ahora le marco al seguro y que el seguro se haga cargo”.
Cuando regresé hacia el coche para sacar mi celular, la muchacha empezó a gritar que yo estaba escapando, y le dije: “No, no estoy escapando, simplemente voy por mi celular”. Y de reojo vi cómo quien iba manejando, un muchacho mucho más alto que yo y se veía mucho más fuerte que yo, se me aventó a los golpes. Yo me hice hacia atrás, logré evadir el golpe; en vez de pegarme en la cara me pegó en el cuerpo, y lo que hice fue detenerlo de los brazos y empezar a forcejear para evitar que me pudiera pegar.
En ese momento llegó una patrulla y apenas llegó la patrulla, la policía me esposó. El muchacho se fue del lado de la camioneta y la policía fue y le preguntó únicamente a la muchacha la versión. Ella me culpó de todo a mí, dijo que yo me estaba dando a la fuga, que venía borracho, que estaba drogado, que lo había insultado, que lo había agredido, que yo era quien había empezado a lanzar golpes… y le creyeron todo a ella.
La policía me preguntó que si había bebido y yo le dije que sí, justamente iba saliendo de comer con unos clientes, entonces le dije que había tomado unas copas de vino. Me hizo el alcoholímetro y saqué 0.38. El límite en donde vivo es 0.8, así que dije: no hay ningún problema. Y el policía anotó 0.8 en el reporte y le dije: “Hey, no, eso está mal. Salió cero punto treinta y ocho”. Le dije: “Vuelve a repetir la prueba porque está mal”. Me dijo: “No, no, no, sacaste cero punto ocho”. Le volví a insistir en que repitiera la prueba. Le dije: el protocolo es que me hagas la prueba, me muestres el resultado y entonces yo las notes, y incluso le puedo tomar una fotografía como evidencia. Él no me quiso repetir la prueba y solamente me dijo: “Ya me di cuenta que vienes muy alzadito”.
Después de eso dijeron: “Pues vamos a ver cómo se arreglan con el golpe”. Yo les dije: “Pues yo le iba a marcar a mi seguro, pero pues ya no le pude marcar”. Y me dijeron qué aseguradora tenía, y dijeron: “Ok, nosotros le vamos a marcar al ajustador”. Desde ahí se me hizo raro porque jamás me había tocado que la policía le marque a la aseguradora; siempre es el cliente quien le marca a la aseguradora. Pero en este caso sí, es de la aseguradora, porque sí creó mi reporte. Llegó, él hizo absolutamente todo, no me preguntó nada de información, solamente me llegó a pedir mi licencia y se fue a platicar con las personas con las que yo había chocado. Yo seguía esposado en un lado y después de un rato regresó y dijo: “Ya el siniestro está completamente cubierto, no tienes nada de qué preocuparte. Y en tu caso, cuando recuperes el vehículo, tienes que marcar a la aseguradora para que te asignen…”. Le pregunté: “Oye, ¿cómo es eso de que cuando recupere el vehículo?”. Me dijo: “Sí, lo que pasa es que se van a llevar el vehículo al corralón y tú te vas a ir detenido treinta y seis horas”. Dije: “Pero ¿por qué? Si ya dijiste que el siniestro quedó cubierto”. Me dijo: “Lo que pasa es que los compañeros están reportando que tú vienes en estado de ebriedad y más aparte hubo violencia física agravada”.
El ajustador no me hizo caso y a mí me subieron a la patrulla. Ya que me subieron a la patrulla me estuvieron paseando los policías y me empezaron a decir: “Te acabas de meter en un problema, porque te pusiste loco contra una mujer, eso se califica como violencia de género. Te van a detener ahorita a treinta y seis horas, te van a poner como una multa de sesenta mil pesos, después de eso pues dependerá de los cargos que te monten, entonces pues eso el juez determinará…”.
Entonces en algún momento, y México mágico, pues me dijeron: “¿Quieres que te ayudemos?”. Y le dije: “Pues sí, la verdad es que no te daban otras opciones”. Me pidieron veinte mil pesos. Les dije que pues obviamente no los traía en efectivo y me dijeron: “Ok, te vamos a llevar al cajero automático”. Me llevaron al cajero automático de la misma plaza en donde yo choqué, se metió el policía conmigo. Y el policía pues se dio cuenta que tenía más de los veinte mil pesos en la cuenta y me dijo: “Pues saca todo”. Ahí hice malabares para transferirme entre diferentes tarjetas y todo, y al final les terminé dando tal vez como treinta mil pesos.
Después de eso, la verdad es que no sé si ellos completamente me estafaron y eso jamás fue cierto o los hice enojar. Nos subimos a la patrulla y me dijeron: “Vamos a llegar a la parte de los fraccionamientos, ahí vamos a estacionar tu coche y te vamos a dar tus cosas para que ya te vayas”. Allí lo que hice es que les dije: “Oye, ¿me puedes dar mi celular? Lo que pasa es que pues yo le había avisado a mi mamá…”. Me pasaron el celular y esas cosas horribles que a uno siempre le pasan: que me dieron el celular y como iba esposado no podía escribir, se me cayó el celular y cuando lo levanté se prendió la lámpara. En ese momento empezaron a decirme: “No, lo que pasa es que nos estás grabando”. Y me arrebataron el celular. Mi impulso por alguna razón tonta fue jalarlo y entonces nos empezamos a forcejear ahí en la patrulla. Después de eso: “Oye, habíamos quedado en algo y yo ya te pagué”, y me dijo: “Yo no sé nada”.
Ya llegando a la comisaría me empezaron a tomar fotografías, las huellas y demás para darme el ingreso, y me dijeron: “Márcal a una persona para que venga a visitarte o para que pague tu multa”. Y mi familia no vive en la misma ciudad en donde yo vivo. Así que mi idea era marcarle a alguien, todavía no sabía quién, pero era compartirle el contacto de mi familia en Ciudad de México para que se pusieran en contacto y ya se pudieran coordinar para cualquier cosa, porque yo ni siquiera sabía qué iba a ser de mí.
Cuando estaba buscando el contacto, un policía agarró y me preguntó: “¿Qué estás haciendo?”. Le dije: “Justamente estoy buscando el contacto de mi familia para compartirles a la persona a la que le voy a marcar”. Me dijo: “No, no, no, te dije que solamente una llamada”. Y me arrebató el celular y ya no le pude marcar a nadie, no le pude escribir a nadie, no pude avisarle a nadie que estaba siendo detenido.
Después de eso me pasaron hacia… literalmente es una cárcel. Yo había estado en el Torito en Ciudad de México, incluso una vez por unas pruebas de trabajo estuve detenido unas horas en Perote, que es una cárcel federal, y solo puedo decir que esta cárcel era la cosa más horrible en la que pude estar. Es una celda, todo es completamente de metal, uno no se puede ni siquiera sentar o acostar porque está ardiendo por el calor que está haciendo, y pues simplemente uno está ahí con un montón de gente que quién sabe por qué la detuvieron y demás.
Una cosa curiosa es: me peleé por una botella de agua, eso fue algo de lo más chistoso. Cuando llegué alguien me preguntó qué por qué estaba allí, le dije que porque había chocado, y empezamos a platicar. Después de un tiempo a esa persona le fueron a visitar sus familiares, le llevaron unos tacos y una Coca-Cola, y él me preguntó que si quería. Le dije que no, y cuando él ya salió porque pagaron su multa me regaló la Coca-Cola, y le dije: “No, gracias, no te preocupes…”. Después de un tiempo me di cuenta que era porque ahí obviamente no hay aire acondicionado, entonces hacía un calor horrible y la única manera en la que te dan agua es utilizando una botella que tengas y que les pidas que te la rellenen. Entonces me di cuenta que la botella de agua era la cosa más valiosa que podía tener ahí adentro.
Y en algún momento, las veces en las que me la rellenaron, tres personas me la intentaron quitar, forcejeamos, me golpearon, me peleé. Al final me sacaron de esa celda, me mandaron a otra celda solo porque pues me peleé, y chistosamente me salí con mi botella de agua y ese fue mi gran triunfo del día.
Estuve allí, la verdad es que no recuerdo cuántas horas, fueron más de veinticuatro horas. Hasta que de repente un policía me vio y me vio que estaba en la celda solo, entonces agarró y me preguntó: “Oye, ¿y tú por qué estás solo?”. Y le dije: “Ah, lo que pasa es que hace rato me peleé con unos weyes porque me querían quitar la botella de agua y entonces me mandaron para acá para que ya no me hicieran nada”. Me dijo: “Ah, oye, ¿y por qué no han venido a pagar tu multa?”. Yo pensé que me iba a tirar de loco y de repente regresó con el juez. Ya el juez agarró, me dijo: “Si me das diez mil pesos, yo te saco de aquí”. Pues todavía, pues era la única manera en la que podía salir, porque si no de todas formas forzosamente tenía que alguien ir a sacarme aunque hubiese cumplido mi arresto. Entonces le dije que sí.
Me llevó mi celular a la celda, le pude marcar a un amigo y ese amigo… Ya cuando iba saliendo, que empiezan las cosas raras, me preguntó que si el accidente había estado muy grave y le dije: “Pues grave, grave no… o sea, aquí en este lugar la gente maneja muy mal, entonces normalmente los accidentes son coches volcados, muertos… no sé, choques súper graves”. Le dije: “No, la verdad es que el choque estuvo bastante decente”. Me dijo: “Lo que pasa es que te pusieron una multa de veinticuatro mil setecientos pesos”. Y le dije: “Pues no sé”. Me dijo: “Mira, aquí te están en el reporte diciendo que tú vienes por manejar en estado de ebriedad, lo cual pues había sido falso. Pero aparte vienes por violencia física agravada”.
La parte de violencia física agravada, lo que dice el proceso es que me detienen durante treinta y seis horas y las personas a las que supuestamente yo agredí tenían veinticuatro horas para ir a levantar los cargos y en caso de que no, esos cargos prescriben porque ya no los puede verificar un médico legista y entonces ya no tienen ninguna validez.
Entonces me dijo: “Lo que pasa es que las personas que vienen por manejo en estado de ebriedad se mancharon…”. Y me dijo: “¿Qué pasó con los daños que causaste?”. Y le dije: “Pues el seguro cubrió todo, realmente no hay ningún daño ni ninguna deuda”. Me dijo: “Pues quién sabe… está muy raro”.
Pues es que me dio la salida. Ya después de eso me di cuenta que toda la gente estaba desesperada por buscarme. Tengo amigos en Inglaterra, en Argentina, en Alemania que me habían estado buscando desesperadamente; gente aquí en donde vivo, que es un lugar completamente desconocido, que ni siquiera aparece en Google Maps, me estaban buscando, habían venido a buscarme, un montón de cosas. Todo el mundo estaba desesperado… se detuvo la búsqueda, ya pensaron que yo había estado en algún otro lugar o que me había pasado algo y que estaba hospitalizado o algo así.
Y al día siguiente fui a recoger el coche. Otra vez tuve que dar mordidas para que me lo pudieran dar, todo es corrupción en todos lados, y por fin me lo dieron. El punto es que allí me pasaron con una jueza y esa jueza también me dijo: “Oye, tienes multas”. Y le dije: “Sí. Ayer me dijeron que tenía una multa de veinticuatro mil setecientos pesos”. Me dijeron: “No, esa multa no… esa multa ya mi compañero, el que te dio la salida ayer, ya la derogó, no tienes que pagar nada de eso. Pero el coche tiene diecisiete mil pesos de multas más o menos, entre manejo en estado de ebriedad, manejo en exceso de velocidad, no traía faros, no traía cinturón de seguridad, un montón de cosas…”. Y le dije: “Oye, choqué en un estacionamiento, nada de eso lo pudieron haber verificado”. Entonces me dijo: “Este… bueno, eso no te preocupes, ya con lo que ahorita me pagaste yo también las voy a derogar”.
Pero me preguntó: “¿Y qué pasó con las personas a las que chocaste?”. Y le dije: “Pues eso lo cubrió el seguro”. Entonces agarra, me da el reporte de la policía y me dice: “No, el seguro no les pagó nada. Aquí dice que tú llegaste a un acuerdo”.
En donde vivo es un lugar en donde hay muchos coches extranjeros y también hay muchos coches que en México se les llaman coches chocolate, que son coches ilegales que no tienen placas y por lo tanto no pueden tener seguro. Cuando uno choca con un coche con placas extranjeras o con un coche de chocolate, normalmente uno tiene que en ese momento pagar los daños en efectivo a la persona o si no se lo llevan a la comisaría. Si uno llega a un acuerdo, ese acuerdo se firma y entonces ya uno después tiene que terminar pagando. En este caso no sucedió así, simplemente me dijo… o venía escrito en el reporte: el ajustador del responsable (o sea yo, porque yo fui el responsable del choque de acuerdo a la aseguradora) llegó a un acuerdo con las personas afectadas, en las cuales estas personas afectadas declinaron presentar alguna declaración o denuncia en la comisaría y simplemente se fueron con su golpe.
Y pues nosotros dijimos: pues eso es muy raro porque, independientemente de que el choque no haya sido grave, pues nadie se va con su choque… y además era una camioneta relativamente nueva, entonces iba a salir muy caro ese golpe aunque no haya sido grave, y pues nadie se va a ir con su golpe de gratis.
Luego más tarde yo marqué a la aseguradora porque necesitaba que me asignaran el taller para la reparación, y en la aseguradora me dijeron exactamente lo mismo: nosotros no le pagamos nada a las personas a las que chocaste, aquí simplemente el ajustador está reportando que llegó un acuerdo, no sabemos qué acuerdo, no me pudieron dar el nombre del ajustador ni tampoco me pudieron dar su número telefónico como para comunicarme con él… y el punto es que la aseguradora no les pagó.
Ya entonces eso me ha dejado pensando. Mi primera teoría era de: todos estuvieron confabulados para extorsionarme. Eran montachoques, aunque aquí en donde vivo yo nunca había escuchado de los montachoques y normalmente los montachoques utilizan coches muy viejos para que justamente los golpes pasen medio desapercibidos, no se noten y simplemente monten el choque y te pidan dinero. En este caso no me pidieron dinero.
Luego pensé: bueno, pues es que estuvieron confabulados con los policías, entonces los policías me extorsionaron, ellos me sacaron dinero y entonces ahí se van a repartir entre todos. Incluso pensé que el ajustador estaba involucrado porque pues al ajustador lo llamaron los policías. Pero al final, pues realmente, a pesar de que treinta mil pesos suene mucho, no es tanto como para tantas personas y que además con eso repararan el golpe del choque.
Entonces mi otra teoría era de: en realidad el choque fue real. El ajustador me ayudó; tal vez el ajustador encontró que ellos eran los que venían borrachos o que ellos tal vez no tenían algún documento o algo así y que si el ajustador lo reportaba ellos iban a salir en una peor situación que yo. Y simplemente los policías en ese momento vieron la oportunidad y se aprovecharon de mí.
Realmente hasta la fecha no sé qué fue lo que sucedió. Estoy completamente confundido. Estoy completamente sano a pesar de que después del accidente, al día siguiente, me sentía muy molesto, sobre todo cuando me quité la playera y vi cómo tenía un montón de moretones color arcoíris por todos lados de los golpes que me dieron los policías, de los golpes que me dio el tipo con el que choqué, de los golpes que me dieron en la cárcel. Pero simplemente no entiendo qué pasó.
A todo el mundo pensó que yo había hecho algo más grave, lo cual es muy chistoso porque no puedo creer que las personas crean que yo puedo ser capaz de hacer algo muy malo. Pero no, no hice nada malo. Incluso un amigo pensó que me había suicidado porque llevo unos días en los que él dice que me había visto muy mal… y de repente pensó, cuando le marcaron y le dijeron: “Oye, ¿crees que lo puedas ir a buscar?”, él inmediatamente pensó: “Capaz que chocó, eso fue la gota que derramó el vaso, se regresó a su casa y se suicidó”. Él vino a buscarme a mi casa y entró y dice que abrió la puerta con miedo pensando que me iba a encontrar colgado en algún lugar… y no, simplemente había sido detenido por una razón que todavía sigo sin entender.
No sé si reírme. Muchos me dicen que probablemente fue lo mejor que me pudo pasar porque de ahí me empezaron a contar un montón de historias de extorsión en donde te extorsionan por cientos de miles de pesos y terminas ahí en la cárcel durante semanas en lo que pueden tramitar tu amparo y sacarte y demás, entonces dicen que mi extorsión salió bastante barata. Pero sigo sin entender qué fue lo que sucedió.
Y lo más triste de todo es que a pesar de que estaba en la cárcel, a pesar de que fui golpeado, a pesar de que estuve entre gente que de verdad cometía delitos… llegó un muchacho que incluso había matado a su novia y se la pasó ahí todo el tiempo llorando y demás… así de grave estaba la situación en donde yo me estaba rodeando. Yo solamente estaba pensando en lo mismo, lo mismo que pensaría estando fuera que estando dentro.
Simplemente no sé qué pasó. Ya después de unos días creo que hoy me estoy riendo de la situación. Todo el mundo también se está riendo, no pueden creer que haya terminado en la cárcel, también no pueden creer que tenga tan mala suerte como para que me haya pasado eso. Justamente porque terminando de comer, en lo que estaba pagando la cuenta, les estaba escribiendo a todos de Yale: “Les decimos ya cerramos el proyecto, es un proyecto muy grande, muy bueno…”, y no puedo creer que unas horas después estuviese en una patrulla esposado, siendo golpeado por unos policías.
No entiendo en qué momento los dioses me abandonaron y perdí toda mi suerte. Es una aventura que no voy a olvidar durante mucho tiempo. Ahora solamente me río de eso.
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